Gastronomía Urbana Móvil en Puerto Rico.


Gastronomía Urbana Móvil en Puerto Rico. Reportaje especial de WAPA http://ow.ly/LjZTW

La jornada maternal restringida


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Ajústandome a un nuevo estilo de vida, mi semana empieza ahora los viernes, literalmente. Desde hace años no añoro desde lunes que sea un viernes, puesto que soy dueña de mi tiempo de trabajo y de ocio. Había olvidado lo que era esperar con ansias locas que las manecillas del reloj marcaran la hora de salida un viernes para dar comienzo a la felicidad.

Desde esta mañana tenía ansiedad de que diera la hora esperada para que comenzara mi semana y con ella todas y cada una de las tareas y responsabilidades que he tenido desde los últimos 22 años. Este nuevo estilo de vida me marca la piel y quema más que un carimbo encendido al rojo vivo, desde hace escasamente algunas días soy mamá dos semanas al mes.

Con Jessamine, mi primera hija no tuve esa “jornada maternal restringida”. A mis 19 años haberme convertido en mamá soltera no era, para ese tiempo el fin del mundo. Nunca tuve “Scarlet letter” de ninguna clase, verguenzas ni dedos señalando mi caminar agarradita de una niña hermosa. Jessamine fue el resultado de desviarme del cuidado de mis padres e irme a estudiar lejos de mi pueblo buscando independizarme. Yo comencé mi carrera académica antes de tiempo, a mis 17 veranos y por complacer a mis padres me planté en el Colegio de Mayaguez, pero a los 2 años me transferí a Carolina donde iría a buscar el sueño de vivir independiente. Por esos lares conocí al padre de mi primogénita.

Que no seria ni la primera ni la última mamá soltera que agarrara su barriga y se marchara a su ciudad natal por el desplante del amante y futuro padre sin interés. En mi casa me recibirían otra vez mis padres, los únicos que a pesar de todo han estado conmigo aún cuando les he dado tantos dolores de cabeza. Yo cumpliría con mi parte, no volvería a fallarles así que me dediqué a tiempo completo a estudiar de día y trabajar de noche. Mis padres me ayudaban con la crianza de la niña -papel que hoy en día una gran cantidad de abuelos llevan a sus espaldas aunque sus hijos tengan matrimonios estables.

De 7 de la mañana a 4 de la tarde, el RUM demandada la esclavitud total a un currículo de clases diverdas. No dejaba mucho tiempo para la “joda” pero siempre me las arreglaba para “depressurized” la carga académica. De 5 de la tarde a 1 de la mañana comenzaba el turno de mesera en el Casino del Hotel Holiday Inn de Mayaguez. Recuerdo en varias ocasiones haberme quedado dormida luego de clases, en casa y llegar tarde al trabajo. Recuerdo el “jangueo” con los “croupieres” hasta las 10am los fines de semana pero también recuerdo haberme dedicado en tiempo y alma a darle todo el amor que podía a una bebé extraordinaria. Mi mejor amiga se convirtió en madrina/babysitter y junto a otras formaron una red de soporte que me ayudó en mis ensayos de mamá.

Recuerdo haber ido al Colegio en innumerables ocasiones con Jessamine agarrada de mi cintura, sentada a mi lado en clase y visitando la oficina de mis profesores. Se convirtió en la única niña de dos años asistiendo a clases y portándose como toda una “prepa”. Latoni le regaló un “cassette” de “El Barco de Papel” de Eugenio Ma. de Hostos, Generoso Trigo la sentó en su falda mientras le apretaba los cachetitos y Valdés-Pizzini me sermoneaba de que asistiera más a menudo a clases cuando yo faltaba porque ella se enfermaba. Jessamine cursó conmigo 2 años en el RUM y llegué a prepocuparme de que ella ingresara al Colegio y que yo no hubiera terminado aún.

Con Jared la “jornada maternal” fue exclusiva para él. Gozando de que no tenía que trabajar porque tenía quien me proveyera de todo en la casa, Jared fue un bebé consentido, lactado hasta los 3 años, aún cuando comencé a trabajar esta tarea se llevaba fielmente. Janelle llegó cuando yo trabajaba de gerente en el hotel Marriott y gozó del mismo privilegio de lactancia que su hermano. Hoy día son dos niños sanos, fuertes y muy apegados.

En definitiva, mis “jornadas maternales” nunca fueron restringidas, ni estudiando, ni laborando….mis hijos siempre fueron mis hijos 24/7, 365 días al año. Hasta hace un mes.

La Custodia Compartida

Los viernes comienza mi jornada de madre, ¿que ironías no? Que cuando mamá y papá no logran ponerse de acuerdo sean personas extrañas quienes decidan por ellos. Me parece una afrenta, nadie sabe la batalla que se libra en un tribunal de menores a menos que haya estado presente como demandado, demandante, abogado o parte del séquito del juez. En mi caso pocos sabían de una lucha campal desde diciembre de 2013 por defender mi “jornada maternal”. Y es completamente irrisorio, cuando he sido yo quien los ha cargado en mi vientre por 9 meses, los arrulló, calmó sus llantos, curó sus heridas por más de dos décadas que un juez sea quien determine por cuanto tiempo más ha de una madre cumplir su “jornada maternal”, mientras con toda probabilidad él ejerce sus funciones “full time”, 24/7, 365 días al año o tal vez no tenga hijos. En sentido figurativo, hablo de cualquier juez en general que tiene la responsabilidad de “velar por el bienestar de los niños”.

Pero pasado los sinsabores de los procedimientos, los dolores en el corazón, el llanto y el sufrimiento no resta más que acoplarse al nuevo trabajo: la jornada maternal restringida. Mi semana comienza viernes, literalmente, y termina un viernes. Como todo tiene sus ventajas y desventajas. Las desventajas se las puedo enumerar y no acabar pero prefiero concentrarme en las ventajas. ¡Aprendes a amar a tus hijos mucho más de lo que pudiste imaginar! Esperar por ellos es una mezcla de ansiedad, felicidad, dolor, es llanto de amor. Todas las otras tareas pasan a un segundo plano, ahora no es tan importante lavarla la ropa o ir de compras, ahora lo que importa es la calidad. Porque cantidad tuviste, si siendo mamá 365 días al año postergaste actividades con ellos ahora el tiempo con ellos es más significativo….solo porque es reducido.

A pesar del proceso, que tomó un año y que aún no finaliza….papá siempre, siempre tuvo derecho a ver a sus hijos, así como sus hijos siempre, siempre disfrutaron del privilegio de su amor. Que nosotros no nos entendiéramos en corte no significaba que ellos tendrían que pagar las consecuencias. El siempre los tuvo, la manipulación con los hijos nunca fue una opción. Porque al final y al cabo quien sufre son los niños y la otra parte. Yo podré ser muchas cosas, muchísimas pero jamás la causa para que ellos no disfrutaran del amor que les corresponde.

Así que ha esta “jornada maternal restringida” antes que me gane la batalla y me quite el aliento prefiero ajustarme por el bien de ellos. Aunque me hiera, me duela, me moleste y me den ganas de implosionar. Esto no signfica que esté de acuerdo con una ley de custodia compartida que a todas luces carece de sentido, que se contradice en su esencia si es que sacas el tiempo para leerla y analizarla con calma. Antes que mis intereses están los de mis hijos….así que apartir de las 6 de la tarde los viernes mi vida cambia. Todo lo demás puede y debe esperar. Veremos como nos va.

Por no abrirme la puerta….me perdiste.


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Este fin de semana que acaba de culminar fue lo que yo en mis seminarios de servicio llamo uno de “research & development”….pero francamente me rindo. Es causa perdida. Como mis paquitos se iban con su padre y Tito tenía a su cría a mí no me quedó de otra que pasar el fin de semana conmigo misma. Y si no hay motivos en la casa para cocinar es mejor comer afuera.

Tres restaurantes visité y en 3 de ellos la puerta ha sido mi némesis. Esa puerta que divide el mundo exterior con sus ruidos, su contaminación, sus revoluces, el ajetreo de carros y el interior de un restaurante, donde la paz, el gusto, la tranquilidad de poder uno cenar con la mejor (o peor compañía que uno pueda tener, yo) se convirtió en la “piece de résistance” .

En el primero, la niña que engalanaba la entrada del restaurante con su presencia tenía una encomienda bastante sencilla. Se le viste de negro y se le etiqueta con el nombre de “hostess”, y se le dan instrucciones fáciles de seguir: “recibe al cliente, ábrele la puerta, siéntalo y dale un menú.” Atravesar el patio exterior para llegar hasta la puerta del restaurante es un tramo corto, así que aproveché para dedicarme a mi profesión (o mala costumbre): evaluar servicio. La niña etretenida leyendo su celular se percató de que yo me apróximaba a la puerta y de un salto se levantó pero ya era tarde.

Hace siete meses atrás, le hubiera increpado el por qué de tener un celular en la mano en su área de trabajo. Hace siete meses atrás hubiera, con asistencia de sarcasmo, reprendido su dejadez para con sus deberes. Pero como bien saben Tito lleva siete meses de hacer una labor extraordinaria por cambiar mi actitud de arrogancia y mucha soberbia para situaciones de trabajo. De ahí que ahora recurra a morderme la lengua y caminar dejando las cosas atrás con una “eleganciaaaaaa”. Tito me ha hecho “soft”……¡y como me lo han aplaudido!

Opté por abrirme la puerta yo misma, ignorar con toda intención su “buenas noches”, caminar con mucha elegancia hacia la barra, sentarme sin esperar dónde me indicara sentarme e ignorar más allá de duda razonable su falta de civismo. Maldito sea el celular. Para pasar el trago amargo le pedí sangre al mesero….tinto y carne roja.

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El segundo restaurante es un lugar muy íntimo para mi, sus dueños, mis clientes son personas excepcionales. Fui recibida con una puerta literalmente cerrada. A fuerza de tocar un timbre me dejaron pasar y la mesera, sin decir buenas noches, no dudó en un segundo en dejarme saber tajantemente que ya el local había cerrado. La molestia no es lo que dice sino el cómo…pero aún así, caminamos con elegancia, tragamos bajito la Jess y yo. Los dueños me recibieron sin reparos….y con todo y cocina cerrada….comí. Aquí la milla extra valió más.

El tercer restaurante me recibió, al igual que el primero, con puerta cerrada. De hecho cerrada media hora antes de lo estipulado en sus horas de operaciones. En este, el propio dueño del local, me abrió para decirme que por tener poco movimiento de clientes había decidido cerrar media hora antes. MEDIA HORA….lean bien. No 10, no 15 minutos antes sino 30 agonizantes minutos. Conduje de Caguas a Las Piedras, específicamente a ese restaurante detrás de un plato que me gusta. Así se lo hice saber al dueño, con esa esperanza de que se ablandara y me dijera “pasa, vamos a ver que puedo hacer por ti”…..porque hasta un sandwich me hubiera hecho la clienta más contentita del mundo. Pero no, ni se inmutó, 30 minutos, son eso mismo media hora de atender menos a un cliente. Me mordí la lengua y me fui, ya saben….con una eleganciaaaaaa.

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Esas cosas son las que, si bien pasan en el FOH, afectan la ejecución de todo lo demás….el BOH, el “revenue”, la reputación del establecimiento, la consistencia. El todo es mayor que la suma de sus partes…se los vengo diciendo hace tiempo. Hay que cuidar cada detalle. Las puertas que no se abrieron terminaron conviertiéndose en las puertas que yo decido no abrir más. ¿Qué si haré yo alguna diferencia en no volver? No sé, la realidad es que el “average check” de Jess cuando anda sola son unos $40, pero cuando anda con la tribu el “average check” es de $200. Soy mala en cálculos, creo que esos $200 no afectarán a ningún restaurante.

Me rindo, no hay duda…..esta batalla por tratar de hacerle entender a los restauranteros que sus empleados son literalmente la puerta al éxito de su negocio es inútil. Mejor quedarse en casa y cocinar, si total, tenemos un chef que nos puede dar mejor servicio que eso y la única puerta que tengo que cruzar……es la de casa.

Tal vez deberíamos hacer menos “open kitchen restaurants” y más “open doors restaurants”…..

Catarsis: De la Superioridad del Ser Humano


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A Dios gracias pasando una semana llena de lecciones. Que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es completamente debatible. Hay una que conozco que tropieza hasta 10 veces, se cae, se pela las rodillas, se levanta, se sacude y mira al cielo diciendo: “Todo el mundo es bueno.”

No nací en cuna de oro, ni de plata, ni ninguno de esos otros metales preciosos. De madera, pero con papás de oro, de alto calibre. Las enseñanzas fueron simple: trabaja, sea honrada, se buena y las cosas llegarán por añadidura. Pero mi mamá me tatuó en la palma de mis manos: “el dinero siempre aparece.” Sin nada más que decir, asi siempre ha sido.

Ahora después de los cuarentaitantos puedo decir con tranquilidad que lo que siempre han aparecido en mi vida ha sido gente buena. Gente que ha brindado mucha ayuda, genuina. Gente que se ha convertido en excelentes recursos para mi negocio. Gente que me ha enriquecido la vida. Pero también han aparecido otros tantos que me han dejado confundida.

No sabiendo discernir entre quién tiene o no buenas intenciones, mi proceder siempre ha sido el mismo:

-Hola, llegaste a mi vida. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Necesitas de mi tiempo para sentarme a tu mesa? ¿Quieres hablar de negocios? ¿Te interesan los míos? Entonces déjame decirte cómo puedo ayudarte yo a ti.

Entonces viene el entusiasmo, los planes (de servicio, de negocios, estratégicos). Se pautan las fechas, las reuniones, más entusiasmo. Y suelto mis negocios por ayudar a los otros a que comiencen los propios. Las alianzas siempre son buenas. Más aún si van ayudar a MI INDUSTRIA. Como quisiera transmitirles a través de la lectura de un blog la pasión que tengo por el servicio al cliente en una industria que se alimenta de las relaciones humanas y que tan pocas personas pueden entender y entablar el concepto.

La cosa se enfría. Me quedo mirando al cielo en miterracita.com. ¿Abre dicho o hecho algo malo? Entonces viene la primera piedra, las distancias cibernéticas. El apoyo merma. Los intereses se desvian a otros negocios, probablemente más lucrativos, los míos, mis negocios hay que trabajarlos duro para que generen ingresos. Los otros, por los cuales ellos se desvian constan de métodos empresariales que a mi no me gustan: la soplapotería, el circo mediático, el “media tour” con el cuchillo en la boca. No. Que va. Eso a mí no me luce.

Cuando la segunda y tercera piedra yacen en el camino, y continuo tropezando con cada una de ellas, la voz de mi compañero de andanzas es bien certera: “deja de estar creyendo que todo el mundo es bueno.” Si supiera que me reúso. Como me fastidian las teorías de John Locke y Rosseau y su contratito social. El hombre es bueno por naturaleza, claro si te criaste en Mayaguez.

Aún así con las rodillitas peladas y el trajecito lleno de polvo, comenzamos otra vez la conversación:

-Hola! Bienvenido a mi vida. ¿Qué puedo hacer yo por ti para mejorar tu negocio? Déjame ayudarte. Yo puedo ayudarte. Yo quiero ayudarte. ¿Sabes qué? Voy a ayudarte.

El ciclo empieza otra vez. Y si tan solo la gente supiera, que lo hago de corazón, que es genuino, que no es con las muelas de atrás. Que pierdo noches en la cama pensando como puedo facilitarle su incursión en MI INDUSTRIA. Y hago planes mentales y me entusiasmo. Entonces cuando veo que genero tanta y tanta buena vibra, el universo me sonrie y empieza a mandarme trabajo, más del que puedo manejar. Y en cada nueva solicitud de propuesta pienso en como cada una de estas personas encajan. Y empiezo a repartir trabajo, hacer llamadas, pedir citas, pedir recursos, pedir resultados. Entonces vuelvo a pensar que esa filosofía está bien: “todo el mundo es bueno.”

No más. Ya no. Se acabó. Aquí no es el debate de quién es más cojonú, pelotudo o boludo de los dos bandos, aquí era el propósito de crear un solo bando. Que le proveyera a otros un producto, un servicio de calidad (por aquello de que me obsesionan los buenos resultados). Aquí el punto era el cliente, mi cliente, el cliente de todos, el que después pudo haberse convertido en tu cliente. Aquí el punto es la ayuda mutua, en una economía donde todo se está etiquetando de “chatarra” ni mi negocio ni el tuyo da un servicio “chatarra”.  ¿Es que no se dan cuenta, que mientras las cosas se van poniendo más y más difíciles económicamente lo que prevalecerá serán las buenas relaciones en los negocios? ¿Qué tan difícil es eso de entender mi pana?

Tropezar 1o veces con la misma piedra se ha convertido en mi “area de expertise”. Pero cuando esa piedra se parte y sus fragmentos golpean a mi familia, mis clientes, mi negocio y en definitiva, a mi misma…..coño no quiero decirlo, pero uno cambia.

-Hola! Bienvenido a mi vida. ¿Qué puedes tu hacer por mí? ¿Qué me ofreces? ¿Quieres de mi tiempo, que me siente a tu mesa? PAGAME. Y de paso, te adiverto, no rompas la ilusión de mi familia (mucho menos de mis hijos), no afectes mi negocio y no dañes mi reputación. ¿Porque sabes qué?, podrás hacerme perder un cliente (aunque lo dudo, yo siempre resuelvo) pero yo te aseguro que tu a mis clientes jamás, jamás llegarás. Donde yo esté haciendo negocio, tu no estarás.

¿Y porqué ahora esta filosofía, cuando llevo décadas pensando que el ser humano es bueno por naturaleza? Porque me he dado cuenta que la Superioridad del Ser Humano no tiene límites y es tan inmensa que cuando sus aires llegan al cielo Dios los respira, los exhala y le anota en su hoja de vida una marca. Eventualmente pagarás la deuda.

Cuando yo hago mal, me disculpo con mucha humildad. Mi desesperación es tal que busco la manera de hacerle ver al ofendido que no tan solo estuve mal sino que estoy en la mejor disposición de arreglar mi error. Pero estos otros Seres Humanos (fucking Seres Superiores), los de armas tomadas, los cojonudos, los arrogantes…los que no le importa un carajo afectar la felicidad de otros, los que saben en el fondo que han hecho mal. Los que pusieron las 10 piedras en el camino para verme tropezar, los que auguran y apuestan a que yo he de arruinar mis negocios, son incapaces, carecen de la facultad de decir “lo siento, estuve mal.”

¿Qué los hace tan Superiores a mi? ¿Qué los hace mas grandes que yo? ¿Qué los hace sentir que no deben disculparse? ¿A qué sabe eso que ellos devoran que se llama SOBERBIA?

De esa Superioridad de esos Seres Humanos es de los cuales hoy había necesidad de hacer catársis. Porque todavía atada a mis raíces de bondad pensé por un instante podrían aceptar su culpa y recapacitar. Que si supieran que mi humildad es tan y tan grande, que por más coraje que tenga un “sorry” es capaz de desarmarme al punto de hacerme sentarme en la mesa nuevamente y repetir:

-Hola! Bienvenido a mi mundo. ¿Qué puedo hacer yo por ti?

A mis 41 caballeros…en mi cumpleaños


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Sentada en la silla de los dolores, donde nos halan el pelo, no los estiran, no los enroscan, no los pintan del color que más queramos o el que menos queramos, donde nos maltratan para dejarnos regias cuando la realidad es que hombres de verdad  nos dicen que acabadas de levantar es cuando mejor nos vemos….escucho la radio. Es un canal religioso. Fanática no soy. Pero es mi cumpleaños hoy, vamos a disfutar LA PALABRA.

Me impresiona, dos hombres jóvenes han llamado con la voz quebrántandosele, hablando de sus esposas indiferentes y ellos amando. Pidiendo por la restauración de sus matrimonio, por ellos por sus hijos. Hay hombres buenos en el mundo. Si existen. Somos nosotras las que a veces los pasamos por alto. ¿Pero saben qué? Es a nosotras quien en la crianza nos corresponde forjarlos con armaduras de diferentes calibres. Por eso en mi cumple, mi primera muestra de agradecimiento van a los hombres…a mis 41 hombres.

Mi Dios, porque dentro de su plan divino el determinó que yo debía nacer. Tuvo un propósito y sopló aliento de vida para que yo llegara hasta aquí por conducto de una madre amazona. Porque me ha colmado de bendiciones, cuando me ha dado pruebas me ha sostenido y me ha hecho vencer. Que aunque no le visito en su casa sabe que “He is the man” y puedo contar con El. Me dio la mayor de las bendiciones: darle vida a 3 hijos. Descendientes de descendientes. Mi caballero en armadura de oro.

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A mi papá, que siempre me dijo “te he dado lo que nunca he tenido” y no escatimó en darme aún más, a mi y a mis hermanos. Ese viejo es el que me mala-acostumbró a ser una ñoña, una llorona, una sentimiental. El que se quitó comida de la boca para dármela a mi, el que sufrió cuando me fui a estudiar lejos de mi Mayawest y no comía porque simplemente no sabía si yo había comido ya. El que acogió a mi primera hija como si fuera suya (y es suya) y no dejó que me robara el puesto sino que hizo espacio para ambas. Después hizo espacio para una tercera. Somos 3 nenas en su vida, no importa que una tenga 41, una 21 y una 7. Aún espera que yo lo llame si vengo tarde del lado de mi Isla para decirle “papi llegue”. El que me enseñó lo que es “manual labor” y el placer de trabajar. Mi caballero en armadura de plata.

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A mi hermano Georgie, mi héroe. Once años de diferencia. Me cambió pañales, me arrulló para dormirme. Me enseñó la calle, me protegió de la calle y le enseñó a la calle a no meterse con la “hermanita de Georgie”. Que me regaló dos bellas sobrinas. El es mi semi-dios. Y el “prieto” de casa, mi hermano Joe…que me enseñó a tener sentido del humor “negro”. Mis caballeros en armadura de bronce.

A José, que me conoció en una de esas etapas de “yo lo puedo todo” y con calma me fue enseñando que no todo se sabe. Que me trató como una princesa y me dio puesto de REINA y por  casi 2 décadas me dio lo mejor de él. Me dio “toda una vida” como dice, y pasó por mil problemas para amoldar mi carácter hasta rendirse. Que nos superamos el uno al otro, de noches largas de estudio en el Colegio hasta amanecidas en el Red Baron juntando propinas para sobrevivir. Que me aceptó con una niña de dos años agarrada a mi cintura y de premio me dio 2 más. Siempre recordándome que la bondad del corazón de Jared es infinita y que Janelle tiene lo mejor de 2 mundos, de nosotros dos. Partimos cada cual por su lado, pero tiene mis respetos por ser un caballero. Mi caballero en armadura de diamante.

jared

A mi Jared, entre dos doncellas un REY. Jared es la perfección de un hijo hecho carne. Nos llenó de alegría los corazones, fue el bebé más bueno del mundo. Ha sido el pilar de muchas cosas edificadas en su nombre. Y sabemos que será grande en el planeta porque vino desde el espacio sideral. De donde mismo mandaron a Superman, lo mandaron a él para acá. Que no soporta los besos que mamá le roba de su boca, que se cansa de las preguntas tontas de mamá: “Tu me quieres? ¿Porqué?” Mi caballlero de armadura de kriptonita que siempre se me queja con un “dime MADRE!”

Hay otros caballeros que llegan a 40, entre ellos mejores amigos de la infancia como Juan Ca, y Pupito, profesores del Colegio como Manuel Valdés-Pizzini y Jaime Gutiérrez Sánchez, Latoni. Otros que se llaman “quien”: Quien me dio mi primer beso, quien me abrazó por la cintura primera vez, quien me hizo mujer, quien me enseñó a conquistar el mundo y quienes he conocido com cyber-friends y ahora son “raving fans”; mi Lolo, mi Georgie Plop, Plop, mis relacionistas públicos, mis vendedores, mis “mercadeos”, mis “chefs” buena gente y los “chefs haters”. Mis cliente estrellas consentidores como Cristian Crostelli y tanto otros que cuando me reciben saben hacerlo como me merezco, con vino en la mesa. Todos hombres que de una u otra forma me han brindado algo en la vida….les estoy infinitamente agradecida.

El 41, Mi caballero en armadura de algodón….de tela resistente al fuego. El que aguanta manchas, salpicaduras, las lágrimas cuentan como salpicaduras sean de felicidad o dolor. El que empuña cuchillo, sazona con palabras, él que aguantó los “no” desde un principio. Te costó trabajo conquistarme, pero dos cosas sabías a ciencia cierta, que me negaba por andar mal-herida pero que al final seria tuya. Así estaba escrito en el recetario de la vida.

Hoy tengo la oportunidad de celebrar mi Año Nuevo contigo, Tito…la vida nos puso muchas pausas antes de llegar a encontrarnos pero es que Dios nos estaba preparando. Y a pesar de que mis 40 caballeros me han hecho felices de una manera u otra, y se les agradece, eres tu el 41 el que ha sabido transformar mi vida al punto de hacer a otros reaccionar, ya sea a favor o encontra, por el amor que recién estamos cultivando. Que mucho nos falta por crecer ¿ah?…te amo. Te quedo a deber de por vida el caballerito número 42…esperemos un nieto entonces.

titos

Celebro mis 41, honrada de tanta gente buena a mi alrededor, de todas las oportunidades que la vida me ha dado. Felíz de poder demostrar con mi cerebro “sexy” que estoy por encima, muy por encima de la carroña que a veces la vida le tira a uno a los pies. Visto “tacas” altas, no me ensucio con eso. ¿Qué les hizo pensar, qué les hace pensar que yo necesito instrucciones de cómo dejarme querer?

Tengo lo que tu no tienes:

41 años de buenavida

3 hijos fabulosos, una cicatriz en mi barriga

caderas anchas por los partos

ojeras al des-velar el sueño de mis santos

vida plena, caótica y diferente

el amor y el odio de toda una sola gente

las bendiciones de un Todopoderoso, con las pruebas que quiera darme

el amor de mis hijos, mi padre y mi madre

las lecciones que me pelaron las rodillas

y los malos ratos que me sacaron sangre

30 lbs demás por el vicio de la buena comida y el buen vino

las arrugas causadas por las carcajadas y el llanto

y el amor de un hombre que me quiere todos saben cuanto

no hay belleza interna y externa cuando el corazón es negro

por eso envejesco contenta, de este mundo me voy yo primero

Dios sabe que tengo un corazón bueno, como hay tantos

esperando con ansias llegar así de bonita a mis ochentaitantos…