De vez en cuando me da por comer bueno y barato. Eso es posible, tan solo hay que conocer cómo, dónde y qué. Es mi “personal cheat sheet” con poco presupuesto y hambre de comer bueno. Les garantizo que si me siguen el paso los llevo a comer por menos de $20, con bebidas y propinas incluídas.

Por Gurabo abrieron un local que se llama El Barril donde hacen el mejor arroz mamposteao más rico que me he comido en mi corta y productiva vida de “foodie”. Allí te sientas como terraza en casa de Don Serafín y ves las montañas Caguas/Gurabo matizadas de pedazos de cemento y asfalto apilado. Dícese de casas y más casas que interrumpen el suave contorno de las verdes montañas. Allí te sientas en sillas tipo stools con mesas hechas de barril y te arrimas al balconcito para que veas el desfile de carros caros rumbo a las caras casitas de humildes trabajadores que le huyen a Caguas emigrando hacia Gurabo.

Pues el arrocito mamposteao está de show, tiene un sabor tan criollo que ni Loíza es capaz de imitarlo. Pero lo más que me mueve el piso es que cundío de sazón y especias viene con amarillitos dentro del arroz. Y ese contraste entre comino y el dulce almíbar de los amararillos lo hace espectacular. Esa primera vez que comí le hice trampa a la caja registradora pidiendo un taco de churrasco (que en toppings no compara con el del Doble Seis pero en frescura de la carne es insuperable) y un side de arroz. Entre el taquito de churrasco y el side de arroz hay menos de $5. Pero lo que lo hace económico y a la vez exquisito es comer un plato de arroz mamposteao con churrasco y amarillos por menos de $5 y quedar satisfecho! En lugar de pedir un churrasco entero con arroz y un complemento quedo igual de complacida vaciando el taco de churrasco en mi plato que tiene la medida exacta de una taza de arroz. Y así de un solo tiro velamos la figura matando dos pájaros.

Te conectas Wi-Fi y te entretienes si es que no quieres dedicarte a mirar carros subir y bajar por la única calle central que conduce a Navarro. La segunda vez que pedí el plato tuve la dicha de constatar porque el churrasco era tan fresco y de tanto sabor. Mientras me comía mi churrasquito con arroz mamposteao y amarillitos llegó una guaguita tipo pick up con varias bolsas en la caja de atrás. Salieron dos tipos medio raros que entraron al lugar a buscar el chef. El chef salió sudoros con su chef coat y se acercó a la pick up de donde el chofer le rebuscó varias bolsas de Wal-Mart atadas firmemente. De ellas salía chorreando un líquido color vino señal de carnes acabadas de traer del matadero.

Demás está decirles que existe un librito por ahí que se llama Código de Alimentos que te dice la manera correcta de transportar carnes frescas. Y que te menciona con lujo de detalles como los parásitos y las bacterias se reproducen y crecen vertiginosamente en un medio ambiente tan propicio como lo es carne de res fresca. Miré el pedacito de churrasco que traía en el tenedor mientras otro chorreaba juguitos en la esquinita derecha de mi boca (tan rico!). Miré a mi marido y le dije “eso no es nah! lo peor de todo es que ellos se bajaron a darse una cervecita así que pobre del próximo restaurante que reciba esas carnes porque esas se van a quedar ahí en la pick up un bueeeeeeeeen rato!”

El Barril, se los recomiendo….

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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