Leí hoy en Yahoo que una de las pizzerías de Papa John’s cometió la barrabazada de manifestarse discriminatoriamente contra una cliente. En este caso en particular un empleado escribió en el cheque “lady chinky eyes” (la mujer de los ojos chinitos). Chink es un término discriminatorio y ofensivo que se utiliza para denominar a personas descendientes del este de Asia. La clienta, ciertamente ofendida escribió en el twitter de Papa John’s y tanto el comentario como la foto se volvieron virales.

Les he hablado de la importancia de tratar a los clientes por su nombre, de la misma manera que les he hablado de tratar con familiaridad a aquellos empleados que para ellos usted es un cliente regular. Por otro lado les he contado furiosa como un comentario discriminatorio contra un bartender puertorriqueño es más humillante aún cuando es un mismo puertorriqueño quien se lo dice: “da buen servicio, para ser de Puerto Rico“.

En fin, en Puerto Rico el racismo no es tabú, ni un secreto de estado, más bien secreto a voces. Pero mientras no nos toque de cerca (como la criminalidad) no hacemos ni decimos nada al respecto. Recuerdo el día que le conté a mi mamá sobre mi nuevo novio, cuando lo vio se dio cuenta que era un poquito más oscurito que yo. La muy-muy me preguntó: “¿qué, vas a dañar la raza?”. ¡Claro como ella es blanca! Demás está decirles que uno de mis hermanos es mucho más oscuro que yo y mi prospecto de novio juntos.

Volviendo al tema del racismo. No me considero una persona racista, aunque nunca he tenido un novio afro-americano (más bien café con leche tirando a oscuro, como decía Tomassini), la verdad es que no me han llamado la atención. Mi pareja de hace 17 años es trigueño y mis hijos blancos. Yo no ando pensando en esas musarañas, aunque una vez mi hija mayor trajo a casa su amiguito gótico y por poco infarto. No sé si los góticos caen dentro del término “condición”, ciertamente no es religión. Pero resultó ser que el muchachito es extremadamente humilde y muy bueno.

Ahora les cuento como creyendo que no soy racista sí cometí no la barrabazada sino la ignorancia, la estupidez, la bajeza de hacer un comentario racista en un seminario. Pasó para mi inadvertido y la persona ofendida tuvo la decencia de permanecer callado y no decir nada; aguantar un adiestramiento de 3 horas con mucha entereza, sentirse ofendido y no decir nada es digno de admirar.

Trataba de hacer una dinámica de grupo para que los participantes entraran en calor y tomaran confianza. El cliente me pidió diera el adiestramiento en inglés para su beneficio aunque el personal hablara español. Solo dos de los participantes eran americanos, uno de ellos entendía español, la otra participante no. Surgió la pregunta de cómo explicarle a los clientes americanos lo que es malanga en inglés. Yo sabía la respuesta pero no la recordaba y el participante americano dijo en perfecto español “malanga es taro root”. Me impresionó que su acento fuera tan bueno y sin pensar dos veces les dije “ya ven el gringo les dijo como se dice”.  Aún así no me percaté que había utilizado un término completamente discriminatorio y tan ofensivo como la palabra “gringo”.

Tan humillantes y discriminatorias, dejan un mal sabor en la boca tanto para el que las dice sin conciencia como para el que las escucha y la ofensa aflora: chink, nigger, kike, gringo, etc. todas dicen lo mismo de la persona que las dice: “eres un ser racista”. Pero peor aún fue cuando de frente me dijeron que me había comportado “highly unprofessional” y tenían toda la razón de este planeta y los circundantes en esta galaxia y las próximas.

Creí desfallecer. Casi lloro. Llamé al participante, casi ruego de rodillas perdón por semejante desliz, idiotez, barrabazada. Recibí una descarga de coraje por parte de esa persona. Me dijo que aún siendo americano lleva muchos años viviendo en Puerto Rico y que se considera de esta isla. Me habló como trata a sus clientes ya sean americanos o puertorriqueños; que entiende y habla perfectamente el español. Aguanté la descarga con el corazón en la boca y pedí disculpas avergonzada, muy dolida por mi proceder tan bajo. Llegamos a términos medios, limamos asperezas. Aceptó de buen agrado la disculpa. Se portó como todo un caballero.

Juro hacer lo indecible por no volver a cometer semejante estupidez y mucho menos en un seminario. Ese incidente manchó mi reputación como profesional, y aún recibiendo de buen agrado su perdón no quita ante los ojos de los que allí estaban presentes algo que no debió haber ocurrido.

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s