MADE IN PUERTO RICO – Of course, both of us were!!

Tal y como dice el menú del restaurante Made in Puerto Rico, se sirven espaguetis y raviolis marca Chef Boyardee. Si, leyó bien; frescos acabados de sacar de la lata. Y de paso cuestiona el menúu: “¿acaso no comías esto cuando chamaquito?”. Alcen la mano, sin pena, detrás de sus monitores que nadie los ve. Yo me los comí con un vasito de juguito de china TANG, de hecho, me los como aún y mis hijos (a lo Maripily) también.

Fue muy ingenioso incluirlos en el menú de niños, les cuento porque. Tengo la bendición de haber desarrollado el paladar de mis hijos que ahora son “foodies” como su mamá y su papá. En mi época, cuando mis viejos me criaban a mí y mis hermanos lo más “fancy” que había en mi casa era Chef Boyardee, Tang, Sara Lee, Kellogs Corn Flakes….la “corned beef” era dos veces en semana (hoy en día es un lujo).  Cuando salimos a comer no crean que mis hijos ordenan los “nuggets” prensados o los “cheeseburgers”, mucho menos esa cosa rara que se hace llamar “macanchis”. En mi casa cuando se preparan “mac and cheese” se hace de una cajita de Velveeta, que al menos el queso es cremosito y es mas bien un tentenpié mientras mamá cocina la cena.

Los “macanchis” que he visto en los restaurantes nuestros de cada día son de micro, a veces doblemente recalentados, aún no he visto uno que sea hecho “from scratch”, y me pregunto yo cuándo difícil puede ser hacer un buen “mac and cheese” cuando en el establecimiento ya hay pasta y queso fresco. No entiendo, no entiendo.

El Jared se tiró hacia atrás en la silla y ordenó un mofongo relleno de salmorejo. Rogué entre dientes que se haga de una buena carrera que pague bien porque el chico de tan escasos 12 años le gusta comer como gente rica. Mi santo padre se devoró un “filete ‘e chillo” desconozco si de Fajardo, Ponce o Luquillo aunque les puedo decir del abuelo de mi tribu que si ha comido en cada uno de estos pueblos un chillo y lo ha dejado completamente esnú, ¡hasta los ojos se chupa! Mamá se comió una pechuga rellena de amarillos y “bacon” que estaba ríquisima con un “side order” de pasteles. :)La Nella se comió el pollito frito.

Les cuento que había leído de varias reseñas negativas de este restaurante. Pero yo le tengo fe a mi gente. No todo restaurante que acaba de abrir tendrá sus operaciones sirviendo en bandeja de plata. Tengo un “nivel” de tolerancia a los restaurantes bien alto porque vengo de ese ambiente. Así que decidida a no dejarme prejuiciar por las buenas intenciones de las malas lenguas me aventuré a Dorado. Como tenía en la mano un cuponazo llame para hacer una reservación:

-Hello.

-Aló, mija. Buenas Tardes, Made in Puerto Rico.

-Quiero hacer una reservación para cuatro personas a las 11:30.

-Muy bien.

-Dos cositas, primero que tengo un cupón y segundo que no se llegar….

Y la “hostess”  con mucha paciencia me indicó con lujo de detalles cómo llegar y llegamos. Desde que nos recibieron en el valet parking, hasta el recibimiento efusivo de la hostess nos sentimos queridos. Nos pasaron a la sala de espera y par de minutos después al salón comedor. Tienen un aparatito (pager) para llamar a la doñita (porque no son meseras sino doñitas) a que te sirva cuando estés listo para ordenar. El servicio fue bueno, tomando en cuenta que era un viernes en la tarde con apenas 3 mesas en el salón. Pero todos en las mesas se veían que disfrutaban del ambiente acogedor.

Mi hija se antojó de ir al baño y yo cometí el error de preguntar dónde quedaba el baño. La doñita me respondió: “La letrina mija, la letrina. Queda a mano izquierda por el pasillo”. Me muero…y allí entre risas con mi personaje favorito de Cuca Gómez (en serio, pura coincidencia) :)La Nella se tomó su tiempo en la letrina.

Disfrutamos el almuerzo, me enamoré de una sangría de guayaba, recomendación de la doñita, estaba muy buena. La pasamos de show. Así que creo que es posible tener malas reseñas en un restaurante y superarlas. Claro está, habría que ver un sábado en la noche o un domingo en la tarde cómo es que se menea el caldo en la cocina cuando el “rush” arropa el salón. Aunque por ahí me contaron que los cocinero llegan viernes y se van domingo. Que como todo buen jíbaro de antaño duermen en la hamaca que guinda en la terraza. ¿Será verdad? ¿O tan solo es un chisme de barrio?

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

2 responses »

  1. Muy interesante tu nuevo artículo, tan bueno que con el hambre que tengo en este momento, 6:43 pm, mucho que me placería estar en mi isla en ese restaurante en particular. Tengo que conformarme con ir al “Golden Corral” aquí en la Florida. Saludos!

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