Y me van a tener que perdonar la interjección, aquí somos tan lindos como tan francos. No existen malas palabras como me enseñaron mis maestros sino malos significados. Al que no le guste el ¡coño! vamos a tener un problema. Claro que para toda ocasión existe el momento oportuno de soltar uno. Dice el diccionario que una interjección es una palabra utilizada para denotar emoción o sentimiento y en el caso de el Lechón Marca Coño como le he puesto yo se puede evidenciar ambas cuando conoces a su creador, Don Jaime Asencio, dueño y señor de el Restaurante Libras en Pozuelo.

Conocí a Jaime a través de una cyber-relación en féisbuk, me impresionaba que siempre terminaba sus “post” con un ¡coño! que me sonaba alegría. Ni se hagan los ofendidos, que cuando Roy Brown canta a todo pulmón ustedes son de los que corean ¡coño despierta boricua! y nadie mira para el otro lado a ver qué dijo el que menos dijo. Luego de salir de atender a unos clientes en Arroyo me encaminé a Pozuelo, Jaime me esperaba en la barra y al verme llegar su cara se iluminó. Que mejor recibimiento que ese, ¡no les digo!

Traje arrastrando hambre y Joel el bartender me dio el menú de inmediato y entre un caudal de ideas para el negocio Jaime no paró de hablar de lo que quiere hacer para convertir su restaurante en el punto de encuentro más frecuentado en Pozuelo. Pasamos al salón principal donde Angel y Luz, los meseros atendían un par de mesas. Mientras Jaime me hablaba de su formación en la industria yo moría lentamente embelesada en el arte de estos dos servidores.

Joel, el bartender, salió de atrás de la barra para traerme hasta la mesa mi plato; un churrasco con arroz mamposteado y ensalada cocido a la perfección.

Angel me pasó por alfrente para llevarle un plato a otro mesa y me dijo: “buen provecho”, Luz recogió unos platos de otra mesa cercana y al pasar por cerca a mi mesa me dijo: “buen provecho”…Joel volvió de la barra con otra cerveza en la mano y me dijo: “buen provecho”…

Jaime dio instrucciones de que no llevaran una alcapurria a una mesa porque se había partido en dos. “¿En dos?”, pregunté y Jaime le pidió a Joel que me preparara una para que la probara. Angel pasó por mi mesa y me preguntó si todo estaba bien, Luz hizo lo propio, Angel recogió mi plato, Joel me trajo otro junto al “buen  provecho”, Angel lo coreó y Luz no se quedó atrás….y yo con sonrisa de oreja a oreja.

En medio de tan importante conversación de negocios Jaime se paró a recibir unos clientes. Al caballero, amigo suyo lo llevó a la cocina, le dio el “tour”, los sentó en la mesa y detrás corrió Angel a llevarles el menú. Cuando fui al baño y le pasé cerca a una mesa que Angel acababa de recibir escuché que les explicaba el concepto del restaurante a los comensales: “Bienvenidos a Libras, esto es un restaurante temático y les voy a explicar el menú…” (Me enamoré…)

Joel abrió la puerta para que unos clientes entraran, Angel los recibió con menús en la mano, sonrisa amplia y un “bienvenidos”….por un momento creí morir cuando Jaime me dejó con la palabra en la boca para asisitir a otros clientes que acababan de llegar. ¡NO hay cosa que me GUSTE más que me dejen esperando para atender a otros!

Jaime me habló sobre su visión lo que quiere para su local y las ideas son geniales. Me aseguró que el servicio es lo más importante para él. Y aunque sus meseros no son experimentados tienen algo que les falta a muchos que he conocido, pasión y el deseo de atender. Eso no se puede aprender, eso les tiene que nacer.

Conocí a los cocineros, visité la cocina…aspiré el aroma de carnes a la parilla. Caminamos afuera y cada paso tenía un propósito. Jaime no cree en las casualidades y si en que las cosas llegan por orden divino, ¡hasta yo! El potencial que tiene ese lugar es inmenso y me da mucha alegría que alguien como Jaime quiera escuchar lo que yo tenga que decir al respecto. A un restaurantero que le gustan las críticas es una persona con mente abierta, abierto a los cambios y a las oportunidades, con nada de ego, de ínfulas solo oídos abiertos.

¿Y por qué Libras?, le pregunté a Jaime, “a porque aquí puedes pedir del menú por libras”. Eso de ofertas familiares o combos no va, usted llega allí y pide por libras. ¡Genial coño!

El viaje de Pozuelo a Gurabo me llevó en una nube casi flotando hasta el cielo. Si todos mis clientes tuvieran esa visión de querer crear una atmósfera donde lo más imporante para atraer y retener clientes es la excelencia en servicio menos restaurantes estuvieran yendo a la quiebra. El todo es mayor que la suma de sus partes y un restaurante se compone de muchos mini-departamentos que juntos convierten el establecimiento en un oasis para el cliente, coño….

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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