Muchas veces me acusas de llevar un paja en mi hombro, pero sospecho que esto es porque no me entiendes completamente. ¿No es normal esperar satisfacción por el dinero que uno invierte? Ignora mis necesidades y no volveré a aparecer en tu restaurante. Satisface esas necesidades y me convertiré en leal. Añade un poquito de extra atención personal y un toque amistoso y me convertiré en un letrero andante para ti.

Cuando te critico la comida y el servicio a cualquiera que quiera escuchar, lo cual puedo hacer cuando me sienta descontenta, ten cuidado. No estoy soñando con mi disgusto. Eso descansa en algo que percibí que has fallado en hacer bien para que mi experiencia de cena fuera grata tal y como había anticipado. Elimia esa percepción o perderás a mis amigos y a mi también. Insisto en el derecho de cenar a gusto o comer con apuro de acuerdo a mi humor.

Me niego a ser apurada, tanto como aborresco esperar. Este es un privilegio importante que mi dinero compra. Si no me estoy gastando grandes cantidades de dinero en esta ocasión, solo recuerda, si me tratas bien regresaré con un apetito más grande, más dinero y probablemente con amistades.

Soy más sofisticada estos día de lo que era hace par de años atrás. Me he acostumbrado a cosas mejores y mis necesidades son más complejas. Estoy perfectamente dispuesta a gastar, pero insisto en calidad que paree con los precios. Yo soy, sobre todas las cosas, un ser humano. Soy especialmente sensitiva cuando estoy gastando mi dinero. No soporto el desaire, que me ignoren o que me menosprecien.

Cualesquiera que sean mis hábitos personales, puedes estar seguro que soy una desquiciada con la limpieza en los restaurantes. Donde hay comida demando las más estrictas medidas de sanitización. Quiero que mis comidas sean manejadas y servidas por meseros impecables y en platos que resplandecen. Si veo uña mugrosas, platos rotos o manteles sucios no me verás más. Te lo aseguro.

Me debes probar una y otra vez que he tomado una decisión sabia en seleccionar a tu restaurante por sobre los otros. Me debes convencer repetidamente que ser un cliente de tu restaurante es algo deseable de primera intención. Yo puedo, después de todo quedarme a comer en casa. Así que debes proveerme con algo extra en comida y servicio. Algo tan superior que me tiente desde mi propia mesa a la tuya.

¿Nos entendemos?

Restaurant Startup & Growth, agosto 2012. Página 15.

Traducción de Jess!

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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