Les presento oficialmente a “Las Islanderitas”… (WE)st Rock!

Este pasado sábado tuve la oportunidad de montarme en esa nave espacial que transporta de un lado a otro mi oficina, mi oficio y mi pasión de 6 letras: “servir”. La invitación era  una confabulación entre amigas de infancia que se cuajó en par de semanas. Era la celebración máxima de habernos vuelto a reencontrar exactamente a un año de reanudar nuestra amistad de casi 20 años atrás.

[Sobre cómo surgió nuestro significativo nombre de Islanderitas aquí les cuento]

La Beba había escogido Bodegas Andreu Solé para celebrar el cumpleaños de Linda. Se compraron trajes, se estiraron cabellos, se rociaron aguas aromáticas para perfumar nuestros cuerpos (o tal vez para alejar el zoom-zoom de los mosquitos), en fin, de “works” para admirarnos entre nosotras mismas puesto que en nuestro clan solo cabe un hombre y ese es el Rolo. Cuando no le llega entonces Alberto (el esposo de Linda) le cubre el turno.

La Jess! llegó “fashionably late” pero con justa causa. Primero atendió a unos clientes VIP, uno de ellos furioso con una proveedora de servicios que descaradamente sin ton ni son lo dejó esperando en Aguadilla para que le diera su clase de manejo de alimentos y la muy-muy nunca llegó. Pero como las excusas se inventaron solo para el que tiene que mentir, que si el carro, que si el cansancio, etc., etc., SuperJess le resolvió el dilema. A quien acuñó la frasesita lo “barrato sale caro” deberían darle un baquillo justo a la izquierda del Santo Padre si es que en el cielo está.

Las islanderitas habían comenzado su noche con dos botellas de Sangría de Parcha exquisita, refrescante e irrespetuosa. Elixir que engaña como juguito pero que después te das cuenta que te elevó el contenido de alcohol en la sangre y se te sube a la cabeza. Sale por la punta de tu lengua a carcajadas. Ya la Roxy no tendría que esperar que yo se la bajara desde Caguas, ahora la podría tomar allí cuando le plazca.

[Más del “tour de las islanderitas” en este post]

Angel David, que se convirtió en mi mesero y “tour guide” privado se dio cuenta que yo estaba dispuesta a experimentar y me trajo a probar un “Guaynito”, un coctél hecho a base de Guaynia (licor artesanal de la casa), Sprite y frutas que me pareció interesante pero no me mató. Pero si me mató una tablita en madera que nos trajo a probar con los licores artesanales de Guaynia con sabor a cilantrillo, coco, café y otros. Y finalmente no podía faltar el vino de la casa y su historia.

Pues bien, un viñedo en el valle de Guánica da paso a la producción del vino 12 Calles que tuve la oportunidad de degustar esa calurosa noche. 12 Calles es un vino fortificado (que se le añade granos espiritosos neutrales) tipo porto con una combinación de uvas moscatel, cabernet, merlot y tempranillo. La primera copa que me trajo Angel David tentó mi lengua. Es un vinillo frutoso, refrescante y balanceado. Perfecto para el clima. Mejor aún, donde más podrías sentarte a degustar un vino PuertoRiqueño justo debajo de las uvas que sirven de sombrilla a la mesa vestida de tapas y copas.

Angel, tuvo la amabilidad de mostrarme parte del proceso dentro de las facilidades donde pude observar el mosto en los tanques donde se lleva a cabo el primer proceso de fermentación y hasta me permitió envasar mi propia botella de 12 Calles “conmemorativa” de nuestra renión de amigas.

El lugar es acogedor, al (caluroso)aire libre, espacios abiertos que invitan a sentarse comer, beber y reir a gusto. Nosotras la pasamos súper, siempre hablando de temas consabidos como “hijos”, “trabajo” y de vez en cuando el secreteo entre una y la otra sobre “hombres”. Pero dos charlas de sobremesa se afloraron que realmente miden la calidad de seres humanos que somos. Puesto que celebrábamos el cumpleaños de la más nena del grupo teníamos que brindar y brindar todas. Quiero decir, plagiar el brindis del bohemio y chocar copas. Las “islanderitas” una a una brindaron por diferentes razones pero todas coincidían en una sola cosa: la bendición de tener una amistad entre todas que trasciende años, que cruza pueblos, que pone en espera a otros para dejarnos disfrutar a nosotras, que es a viva voz envidiada y secretamente también. En fin, que se retiren las de “Entre Nosotras” que nosotras podemos hacerle las vacaciones y darles layoff al mismo tiempo.

La segunda conversación puesta sobremesa por mi lengua irrespetuosa giró en torno a qué queríamos cada una de nosotras en nuestro funeral. Les parecerá una conversación idiota entre tanto brindis y felicidad pero yo sentí la urgencia de preguntar. No les dije a ellas, pero por un momento me dio pánico que fuera la última vez que compartiría con ellas, ya había perdido a una y no tuve la oportunidad de decirle adiós. Pero el buen sentido del humor de la Linda que pidió que la cremaran y exigió que su marido se tomara una parte de sus cenizas en una cerveza y la otra las echara al mar fue suficiente para seguir bebiendo de la botella del vino espumoso obsequiada con toda amabilidad por el Sr. Andreu Solé que nos “supervisaba” desde la mesa contigua a la nuestra.

Verán aquí no hay que ser “foodie”, no hay que saber de salsas ni métodos de cocción, no hay necesidad de hablar del método Champenoise para remover el sedimento de las botellas de los vinos espumosos. No hay prentensiones, no hay envidia de colegas, no hay puñales en la espalda disfrazados de espinas de rosas…aquí lo que hay en este bonche es puras islanderitas. Majaderas, que pierden el temple, rien y lloran como cualquier “guaynabita”, pero se secan las lagrimitas con papel Bounty y no pañuelitos de seda.

Entre todas hay mundo, hay calle, hay experiencias y las que no han tenido alguna experiencia en particular vive del cuento de la que sí la ha tenido y se lo disfruta. Aquí cada cual sabe lo que da cada una, aquí cada cual sabe el calibre de nuestras progenitoras y de la herencia de nuestra prole. Que por cierto me tengo que quitar el sombrero y decir con orgullo que todas parimos hijos humildes, decentes, educados, de gran corazón.

Este post es para Joni y Krizia, para Peke y Gaby, para Gabriela y Albertito, para Sofía, para Jessamine, Jared y Janelle (que por cierto me acompañó esa noche). Ustedes tienen las mejores madres del mundo, divas, amazonas, locas, luchadoras, fajonas, algunas madres y padres a la vez. Siéntanse orgullosos de su descendencia de “la isla” porque se ha acuñado una nueva distinción para nosotras, que ni metro, que ni “guaynabita” ni de la “isla”….nosotras somos islanderas no solo le comemos los dulces a cualquiera en nuestras respectivas carreras sino que somos capaces de dejarle el hueso a otros(as) para que roan como sabandijas lo que nosotras hemos disfrutado en la mesa.

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

3 responses »

  1. Bo Ludo says:

    Wow…me di con este blog de casualidad y que mucho odio, rencor, arrogancia y despecho se percibe en tu seleccion de palabras. Reza y pido luz en tu camino para que sane tu corazon.

    • Jess! says:

      Gracias por tu comentario. Yo tengo paz interior asi que no has de preocuparte por mis palabras. Mi corazon no tiene heridas ais que tranquilo, tranquilo….

    • Jess! says:

      By the way…este es uno de los post más hermoso que he escrito para mis amigas…probablemente era otro del que quería comentar…sigue leyendo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s