Hace par de meses atrás tuve la oportunidad de visitar a un nuevo cliente en la Ciudad Señorial. Tengo que confesar que hace años no entraba a esas hermosas calles con esa arquitectura sin igual. Luego de terminar con mi cliente, el Holiday Inn de Ponce, vestida con la indumentaria de ejecutiva que, muy a pesar mío me luce pero no es mi estilo, quise degustar un almuerzo a la altura de lo que mis clientes me permiten.

La intención me llevó hasta Lola Eclectic Cuisine (la cocina ecléctica de Lola) dentro del Hotel Ramada y para que puedan atemperarse a las descripciones empezaremos con unas cuantas definiciones básicas. Cuando laboré en Pier 1 Imports tuve la oportunidad de diseñar “displays” para la tienda. La composición de vajillas, cubiertos, mantelería y copas para un solo “display” podía representar varios países en un solo montaje. Por ejemplo, podía utilizar una vajilla de barro de Italia puesta sobre mantelería fina de Indonesia, revestida con unas copas de España y cubiertos forjados en Alemania. A pesar de las grandes diferencias culturales el montaje podía unificarse y representar un hermoso puesto en la mesa que era definido como “ecléctico”.  Esto en el aspecto sociológico puede ser comparado a una “sincretización” o intercambio cultural en el aspecto religioso. Aunque ustedes piensen que montar una mesa no tiene nada que ver con religión, para los que somos fervorosos creyentes de que el acto de comer es una experiencia religiosa, montar una mesa con todos los elementos necesarios es tan imperativo como ir a misa los domingos.

El concepto de “ecléctico” es un alcance conceptual  que no se adhiere a un paradigma específico, sino que se nutre de diferentes teorías, estilos o ideas que se complementan para dar paso a “the big picture”. De hecho, en la decoración, el término “ecléctico” se refiere a carecer de elegancia o simplicidad lo que significa que el minimalismo no es y nunca será parte del mismo. ¿Cómo encaja esto en el restaurante? Simple. Tal y como la descripción del mismo es plasmada en su “fan page” mejor no puede ser explicado:

“Al cliente entrar al restaurante ve reflejado el termino ecléctico en todas partes, desde sus pisos que datan de 1882, las vigas de madera, los arcos enmarcando cada salón; esto en contraste con sillas en acrílico, tapizados  en capitoneado en colores púrpura y rojo y el damasco imperando en los stools de la barra.”

Cuando entré al restaurante apenas habían algunos comensales degustando especiales de almuerzo, pero yo no tenía intenciones de adherirme a conformismos determinados por horarios ni precios, yo iba con intenciones de comer un almuerzo de reina. Una cuenta de $60.00 en un almuerzo para un solo comensal era exactamente mi idea (indulge!). A veces, muy pocas veces una dama ha de invertir su dinero en un bálsamo espiritual que le llene no los ojos, sino otros sentidos como el paladar. En este justo momento, la inversión no fue en vano.

Mi almuerzo comenzó con un refrescante coctél: Lolita Martini, compuesto de Don Q Limón, Don Q Pasión, jugo de toronja rosada, jugo de arándanos y Vallformosa…refrescante. Para tentar al paladar el aperitivo fue “Escargots a la Bolognesa” en matenquilla compuesta, insertados en pequeñas setas gratinadas con queso Manchego. El sabor de los escargots fue espectacular aunque me dio la impresión de que los mismos se ahogaban en los aromáticos aceites que inundaban su diminuta existencia en el plato.

Como plato principal ordene un “sea bass” (Filete de Lubina) servido en salsa cremosa de tarragón junto a una ensalada mixta, queso feta y reducción de balsámico de guayaba. El “sea bass” tenía un sabor delicado, su alto contenido graso lo hace mantequilloso y por ende se deshace en la boca. Lo único curioso fue tener en el mismo plato la ensalada y el pescado. Para las maniáticas instructoras de seguridad alimentaria lo caliente se debe mantener a parte de lo frío. No fue un asunto que realmente me disgustara, sino cuestión de temperaturas.

El servicio fue muy bueno, las jovencitas dedicadas a atender a los comensales fueron muy atentas, diligentes, siempre pendientes de cada uno de mis movimientos. El almuerzo fue excelente, capaz de provocar cada uno de los 5 sentidos, tanto así que el talentoso Chef Ángel Santiago visitó mi mesa inesperadamente convidándome una copa de vino blanco, complaciendo mi tacto y la vista. Hermoso gesto por demás…

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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