WP_002066

Así andando hace varios días con el corazón estrujaíto, entre un vaivén de emociones que me llevan a tentar el paladar con el placer de la carne y luego morder la hiel del desencanto, me paseo….cavilando.

He tenido la oportunidad de experimentar ambos lados del espectro de las emociones llegando a tropezarme con gente en esta vida de consultoría que me encontraron y no me quieren perder y gente que me encontraron y hacen lo indecible por perderme. Cosa baladí…pero que ambas cosas me golpean el alma, sí…sin duda.

Para algo bueno me ha servido tener presencia en internet, esta clienta espectacular ha dado conmigo y en una muy corta pero significativa conversación telefónica se ha dado cuenta que en mí ha encontrado un recurso que se acopla a su necesidad, un evento histórico al que me ha dado el privilegio de pertenecer. Tres minutos de conversación en persona nos tomó para encajar a perfección; de esas clientas que en 5 minutos te cuentan su vida y cómo los caminos de la vida le conducen a querer tener un restaurante. Su candidez me ha calado hondo, pero tan hondo que se ha convertido en una mentora, por lo bajito porque ella no lo sabe…que yo quiero ser como ella, quiero materializar un sueño hecho piedra.

Los buenos clientes, como los buenos amores me dan luz, me hacen brillar….tan suficiente es una conversación sobre la visión de un restaurante por una apasionada mujer como lo es el apretón en un brazo seguido de un gesto placentero para devorarme el alma. Por ambos caminos me desvivo, por ambas interelaciones me esclavizo….por una gano prestigio por la otra me gano un castigo.

Si todos mis clientes fueran como ella….yo fuera la consultora más pobre y más felíz de este mundo y el próximo. Por vez primera me he tropezado con una persona que añora tanto o más que yo la “hospitalidad del jíbaro de antaño” al punto de darme la encomienda de ser yo quien adiestre al personal que ha de servir la cubertería en su establecimiento. Semejante tarea me asusta, me emociona, pero me asusta. Es un peso grande. Cada vez que alguien vea su copa llenar, su cubierto retirar, su plato gravitar será directamente proporcional a la conducta obsesiva de Jess.

De esa conducta que otros se rien, y los más inverosímil es que son los de la misma industria los que se burlan de un arte que pocos practican. La buena mesa no se compone solo de gastronomía sino de el engranaje que la sirve. La cubertería, la mantelería, la cristalería, el “timing” perfecto del transporte de un plato desde la cocina hasta la mesa es una sincronización de movimientos que finalizan en la degustación de un plato bien servido y bien puesto.

Me han devuelto mi sueño, de volver a ponerme en el “center stage” y como conductor de filarmónica pararme en el medio de un icónico salón y orquestar tal vez la entrega de “amuse-buche” como melódicas oberturas a discreción de un talentoso chef; de ver el vaivén de platos principales en un salón lleno de comensales, de contemplar una barra que sirve cocteles con trascendencia histórica. Me han puesto en bandeja de plata un salón donde se sentó el famoso escritor Enrique Laguerre, donde el Señor Rafael Martínez Nadal le hizo entrega el gobernador de Puerto Rico Blanton Winship de una pluma fuente como gesto de agradecimiento. Es que lo escribo y no me lo creo…me han abierto las puertas al cielo de una gastronomía transcendental. Donde los eventos ocurridos hace más de 100 años se impregnaron en las paredes, baldosas y pisos de mármol que tuve la oportunidad de pisar tan reciente como este jueves 20 de diciembre de 2012.

Nadie pudo experimentar de primera mano como absorbí por los poros el lujo de transportarme a una época dorada al poner un pie dentro del local. Cargando en mano un ramo de violetas, gesto de agradecimiento del chef y mío, temblar de emoción al pararme frente a un espejo del siglo XVIII, tocar unos utensilios cargados de historias, oir el tintineo de copas imaginarias, el sonido metálico de cubiertos de plata, tocar manteles de tela impecablemente blancos dentro de un local vetusto.

A mi se suceden las cosas más inverosímiles…a mi me suceden los eventos más transcendentales que me mueven el piso, literalmente me sacuden….las oportunidades tocan a mi puerta y yo toco en la de otros….unos no me quieren soltar otros no me quieren agarrar. Lo que no saben es que soy estrella fugaz, más fugaz que estrella….

Conmigo no hay más que dos opciones:o me adoras o me odias…..los últimos son más que los primeros. Se los digo…la única diferencia es que los últimos no me conocen. Si supieran el bien que les haría…no me soltarían….

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

4 responses »

  1. hector rodriguez alias Chilli says:

    Yo te adoro y me siento orgulloso de ti!!!! Eres la mejor!!!! Muchos besos….

  2. Angelo says:

    Donde es?? Cuentame!!🙂

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s