snow

Let it snow, let it snow……….

::Eat ::Drink ::Serve Others…así lee nuestra filosofía. En este viaje los llevo de atrás hacia adelante porque lo amerita el honor. Tres “post” he de escribir de mi viaje a New York, tengo que empezar por el último renglón: SERVE OTHERS. Me entenderán, ya lo verán. Y “by the way” le robo el título del “post” a mi amiga de “high” Lina, que publicó en mi “wall”: “Jess & The City”….le advertí se lo robaría.

Este es el primer “post” de tres en una serie de artículos de mi viaje a los “niuyores”….Una asignatura pendiente como diría Arjona o el baboso de Ricky Martin….

::SERVE OTHERS::

Mi mamá, Doña Patria, como la conocen en el ruedo de costurera, fue enseñada por su hermana mayor Rosa como cocer. Desde los once años ejerce el oficio que me proveyó a mi todas y cada una de las oportunidades en la vida para no padecer de nada, para no carecer de nada. Estudió en un momento dado de su vida con Carlota Alfaro (orgullosita yo) y me otorgó el título irrevocable de ser “la hija de la costurera” en Alturas de Mayaguez. Le coció a gente “fina” de la Sultana del Oeste, a las mujeres de doctores, abogados, jueces e ingenieros.Yo, eventualmente me convertí en la “babysitter” de varios de ellos.

Mi madre me enseñó lo que es el trabajo arduo, me enseño lo que es “joderse el lomo” por la familia. Largas horas de costura detrás de la máquina “Singer” y la “Mero” nos proveyó a mi y a mis hermanos de techo, comida, estudios y todos los lujos que pudiéramos desear. Me acuerdo que mi santo padre, arduo trabajador incansable, nos dijo una vez “ustedes han tenido todo lo que yo no he tenido…”. A mis cuarenta años puedo yo decirle a mis hijos: “ustedes han tenido todo lo que yo tuve y más…”  Gracias a mis viejos.

En fin, a son de pegar botones, cocer ruedos y enebrar agujas mi mamá tuvo los medios para llevarme todos los veranos a Nueva York. El último viaje que yo di de manos de ella fue cuando yo tenía 10 años. Imagínese todos los veranos yendo a Nueva York y de momento detener el tiempo en 1983. Jamás volví…mami había cambiado su destino.

Así que este año cuando cumplía mis 40, decidí que le debía a mi historia un viaje a Nueva York. De “impromptu” se compraron pasajes, se organizó sin agenda un viaje y se le notificó a la matriarca de la familia Morales-Ocasio que la benjamina y única mujer de la casa se iría a NY. Claro a estas alturas soltarme en NY era como soltar a una cucaracha en un baile de gallinas así que no me quedó de otra que llevarme a un guía, “bouncer”, “GPS” (Guy Pointing Signs) y carga-paquetes: mi hermano mayor, el George.

Jess & The City ::Do’s & Dont’s::

Antes de entrar de lleno al aspecto de ::SERVE OTHERS:: tengo que contarle mis percepciones de una islandertia en NY. Porque créame que ciertas cosas me han dejado sorprendida de NY, al punto de hacer anotaciones mentales para la próxima vez que vaya. Porque he de volver, encontra de viento y marea (ventisca o nieve), he quedado enamorada de la Gran Manzana, impresionada de la misma manera que la vi la última vez cuando tenía 10 años.

::DO’S::

running

“A juyiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir….”

1. Carga con ropa de ejercicios. Varias caminatas por “Central Park” fueron suficientes para entender que los niuyorkinos y los no-niuyorkinos le dan la vuelta al “Reservoir” de Central Park “just for the fun of it!”. Me explico, todos los días que caminé por CP habían personas de todas las nacionalidades (excepto negros y latinos -sorry guys) corriendo en CP. Y lo más interesante del asunto es que lo hacían porque simplemente querían hacerlo. Esta gente no era obesa, no eran atletas consagrados, no eran primerizos…esta gente que vi correr eran gente que corrían por el placer de correr en CP y se veían en su “mundo”, distraídos, concentrados en correr….ni sudaban (claro con ese frío pelú), aunque vi par correr en cortos y otros pocos sudar a 20 grados F, el resto eran gente cotidiana que corrían por el placer de correr. Cada persona que visita a NY debe llevar ropa de ejercicios y disimuladamente integrarse al resto de los mortales que hacen de esa corrida mañaera un ritual.

2. Carga con un par de audífonos para el celular. Creo que yo era la única puertorra en NY hablando por celular con el mismo pegado a la oreja. El resto de los mortales en NY hablaba por el celular a través de los audífonos del Iphone. Desde mujeres, hombres, niños, americanos, suecos, franceses …”you name it!”, todos hablaban por un par de audífonos y no con el cel en la oreja. Me sentía fuera de lugar, pero no me quedaba más remedio que hacerlo así, yo no cargaba con audífonos.

3. Para en cualquier Stabucks que veas. ¡Hay uno en cada esquina! Y no es que yo ame el café de Starbucks, noooooooooooo señor. Pero sirve de “pistop” para ir al baño, para conectarse al “wireless” y hacer “check in” de donde estás y hasta para recuperarse del frío “keybron” que hace en las calles de NY.

4. Anda con un GPS. Definitivamente, los trenes de NY y yo no nos llevamos por eso me llevé al “bro” de “GPS” (Guy Pointing Signs), él mejor que nadie conoce la mejor manera de decifrar un letrero en los “subways”, después que sepa en qué dirección está el norte y el sur él es capaz de llegar a China. Pero como yo no soy así pues no me quedaba de otra que usar el “GPS” del teléfono. Aunque les tengo que confesar que el “you are going the wrong way” y el “recalculating” me rejodían la existencia hasta más no poder….Adquieran “Metro Cards” y cárgengle $20 para olvidarse del asuntito ese del pasaje del tren, cada trip era de $2.25.

5. Please, please please…travel lightly, alguien dijo “Backpack”…La mejor manera de caminar NY es con “backpack”. Lo aprendí a la mala. El “bro” me dijo: “llévate un BP, nada de maletas” y la Jess andaba con un “carry-on” de rueditas que iba “guichi-guichi-guichi” sonando por todo Central Park. Carajo…¡pero que una islandera cargue con pocas cosas en un “backpack” es imposible! ¿Y el maquillaje, las minis y las tacas? Si claro….cargué con dos mahones, dos sweaters y dos pares de zapatos porque mi intención era irme de “shopping” aún así era “too much” para el “bro”, pero como me lo llevé de sopla-potes pues ya saben no le quedó más remedio que cargar con su bulto y mi maletica…con rueditas “guichi-guichi-guichi…” Para eso estamos los hermanos pa’ jodernos los unos a los otros.🙂

::DONT’S::

1. No “ñoñerías” de nenas…nada de pasarse el “blower” antes de llegar a NY, prendas, maquillaje o ropa caribeña porque se te va a para un “niuyorican” al frente y te va a preguntar: “¿qué nos pasa Puerto Ricooooo?”. Para los meses de frío, como yo que llegué en enero, pasarse el “blower” es pura pérdida de tiempo. ¿Por qué? Por el “frikin” gorrito para mantener las orejitas calientitas. Después de quitármelo el pelo quedaba como esa pepita de mangó que has chupado hasta dejarle cada pelito paraíto. Pura pérdida de “blower”, tenazas y gotitas. ¿Y las prendas? ¿Pa’ qué mi gente, pa’ qué? Me tuve que quitar mis super-mega sortijas para que me cupieran los guantes, me quité las pantallas largas que el “scarf” se enredaba en ellas y poco-poquísimo maquillaje. El frío helado de los vientos de 20 grados F me daban un color rosadito en las mejillas que ni el mejor “blush”me pudo dar.

2. Aceptar nada de los “street vendors” que no sea algo que realmente no puedes encontrar en cualquier “flea market” de Puerto Rico. Me dio con pararme justo frente a un vendedor ambulante de CD’s que juró vendía su música por pura necesidad y me dijo que a cambio del CD aceptaba una donación. Well my friend, here is a dollar. WTF? A dollar? I don’t do dollars???? Y se le salió lo de negro, que por cierto me han de perdonar la franqueza pero a veces los negros se comportan como negros, me explico antes de que me coman viva. Este amigo, ofreciéndome un CD que quién sabe si a lo mejor estaba en blanco se ofendió porque a su insistencia de una donación le ofrecí un dólar. Indignación total del muy-muy, que no perdió tiempo en recalcarme que no robaba, no usaba drogas pero que no estaba en posición de aceptar un dólar por un CD que no sabemos que tenía. Y de paso, otro “hussler” que llegó allí me dijo descaradamente: “Don’t be afraid of us black people”…por poco lo abofeteo. ¿Pero que se cree el muy huevón que en mi país no hay negros? Y con esa desfachatez que me dice no le tema…carajo, ¿qué no ha visto a un puertorro cuando tiene que llenar planillas? Eso es miedo, eso es miedo…..no esa babosería de ser negro. Mamau!

3. ¡Aplaudir en el avión! Ni cuando nos vamos ni cuando llegamos, ni cuando despega, ni cuando aterriza……F*ck!!! ¡Que eso nos delata como puertorros hasta en la China! ¡¡La guagua aérea no era chiste mi pana, true story!! Tan cierto como los calderos de arroz con pollo en la playita…

4. No digan “I’m from Puertoricou”, digan sin pena “I’m from Puerto Rico”. El “I am” bien gringito, pero el “Puerto Rico” ya saben bien puertorro. Claro que me tropecé con los que me preguntaron porque no hablo con acento y porque mi inglés es tan bueno y obtuvieron la misma respuesta que doy siempre: “MTV!!!” Un televisor con “Close Captions” es mejor que cualquier programa de inglés. A leer líricas y a cantar a todo pulmón. Damn I can even sing in Portuguese!! aunque no sepa que demonios digo!

5. No se hagan los más cool. Traté de salir a beber y a bailar pero la realidad es que con las caminatas diarias a través de Central Park y el metabolismo del cuerpo tratando de mantener el cuerpo caliente la realidad era que al final de día estaba “esmolía”. Mi intención era celebrar el fin de semana de mi cumple bebiendo hasta perder el conocimiento y bailar hasta perder los zapatos pero no se pudo. El cansancio, el frío y damn!! $24 por dos copas de vino cuando con eso compro dos botellas en PR le chupan la alegría a cualquiera.

::SERVE OTHERS::

A la parte seriecita del post. Esta “hospitalidad del jíbaro de antaño” es cosa seria mi gente. Llegamos a NY sin un plan, sin agenda, sin organización de dónde, cómo y con quién nos íbamos a quedar. Pero mami se encargó de agarrar el teléfono y llamar a “la familia” diciendo “la nena va pa’llá” (mom f*ck, I’m almost 40! not a baby anymore!!).

Congeladitos como paletas de guaritos llegamos hasta el edificio y tocamos el timbre, al llegar al apartamento de Meira, “la familia” el recibimiento fue como si hubiéramos estados en ese mismo apartamento el fin de semana anterior. Eso bueno tienen los puertorros que continúan las cosas donde se quedaron. Meira y mi hermano (cincuentones los dos) se criaron juntos de pequeños, se mortificaron, se pelearon, se amaron…la última vez que se vieron fue hace más de 30 años atrás y a mi ni se diga, la última vez que Meira me vio yo andaba moqueando y mojando pañales.

meira

¡La bella Meira and Me!

Pero como toda familia puertorra en “niuyol” la visita dio paso a cocinar, a sacar la sangría con la receta secreta del Fido, (que no me la quiso dar la prima porque el amor es tan pero no tanto), a los shots de tequila de café, al desfile de fotos y reencuentro de más familia a través del féisbuk. Y a la hora de que el alcohol te consume las energías Meira preparó camas, sacó sábanas, brindó las tres “C”, comfort, calor y cariño.

Y a la mañana siguiente desayuno de reyes, caramba que uno no puede rebajar con tanta comida: el café, el juguito de china, los pancakes (integrales para velar el colesterol), el bacon (de pavo ya saben, colesterol), las tostadas (sí integrales también) y toda la mantequilla del mundo. Después a andar y andar para arriba y para abajo de shopping….

Después de abusar dos días de la prima pasamos a otra integrante de la familia pero esta es extendida. Una amiga de la infancia de mi hermano que también tuvo el honor (jajajaj!) de cargarme en brazos cuando yo apenas tenía un añito. Con el correr de los años se convirtió en una figura importante en mi vida. Sabía que ella se dedicaba al baile y veía sus shows en TV fascinada con su talento. Me inspiró a bailar y en la escuela pertenecí a un grupo de baile..sabía que eso me llenaba el alma.

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¡¡La loca de Marisol!!

Marisol nos brindó su casa y a mi su cama. Me complació llevándome al Museo de Historia Natural de NY para ver una exposición de cocina. Me montó en su carro y me condujo hasta Little Italy y Chinatown. Almorzó y bebió conmigo y hasta hostigó a un mesero del restaurante conmigo. No paró de hablar, nos hizo reir y recordar y sobre todo atesorar que ese tipo de “bond” que uno crea a veces pesa más que un cordón umbilical.

Servir a otros no es cosa de peso, no es cosa de tener que hacerlo sino de querer hacerlo. Es cosa natural, innata, a veces nace y crece si se cosecha bien. Servir a otros es parte de la cultura de un pueblo hospitalario, cálido, caribeño. Quien lo brinda lo hace de corazón, y quien lo recibe (como nosotros) lo hace de corazón también…

 

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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