Estimado Chef:

Sabes que este “post” no te va a agarrar desprevenido porque en poco tiempo has aprendido a conocerme bien. Sabes como las cosas me golpean, pero sabes también mi M.O.; “bloggear”, hacer catársis y “let go.”

Recuerdas cuando pusiste pie de vuelta en esta isla y fuiste a buscar ayuda. Como te sentaste frente al escritorio de ella y con entusiasmo planteaste tu negocio, y como de los labios de ella afloró mi nombre, “Jess! te puede ayudar.” Mi mensaje ofreciéndote mi apoyo aún sin conocerte tiene que haber sido el preludio de mi verdadero yo.

Recuerdas nuestras conversaciones y como de inmediato te referí dos clientes potenciales. ¿Te acordaste de mi cuando cambiaste los cheques con los que te pagaron? Me acuerdo que me agradeciste los referidos, recuerdo que no te pedí nada a cambio. Tal vez por lo bajito algo de lealtad, pero nada más. Recuerdo haber confundido tu bondad con amistad pero fui fuertemente sacudida con esa lección tan americanizada de que con quién se hace negocios no se hace amigos. Pero Jess olvida rápido porque como ya sabes soy “islandera.”

Yo recuerdo haber montado campaña a favor de tu talento, porque me constan tus habilidades aunque jamás he probado un solo bocado de lo que has confeccionado. Recuerdas la tarta de chocolate prometida y nunca cobrada. Yo la recuerdo.

Recuerdas mi enstusiasmo y admiración al leer tu resumé. Yo recuerdo haber apreciado en silencio tu humildad. Reirnos de las cosas que pasan aquí en “la isla” y ambos pasar coraje al compartir historias de cómo es el trato hacia los clientes en esta industria.

Recuerdas como te conté del mal rato cuando la “grandiosa” coordinadora de super eventos gastronómicos con una organización sin fines pulcros llamó al seno de mi hogar para insultarme como si fuera dueña y señora de mi vida. Con el pasar del tiempo vi como te alineabas más hacia allá que hacia acá, porque caramba como bien me dijiste negocio es negocio y amistad es negocio con quien te pueda conseguir más negocio.

Recuerdas como nos reímos de los “haters”, como congeniaste conmigo en el contenido de mis escritos porque en el fondo sabes que son cocineros glorificados que se hacen llamar Goliat y porque David no es “chef”, es mujer y los puede derrotar vomitaron sapos y culebras por la boca contra una persona que jamás han conocido de frente. Solo porque sus “miembros” se sintieron castrados, arremetieron contra mi.

Recuerdas tu reunión con mi cliente más importante. Como se abrieron tus ojos ante la posibilidad de tener en Puerto Rico un proyecto de semejante calibre. No te tembló el pulso al redactar la propuesta y redondear tu talento a varias cifras. Te senté en la mesa de negociación porque a mi me constaba que nadie más en esta “isla” podía hacer de mi proyecto la máxima expresión, el éxito materializado en un plato.

Recuerdas la conferencia de prensa, el “flash” de las cámaras y el protocolo. Los funcionarios de gobierno y la entrevista. Yo observé desde una esquina, orgullosa de haber hecho la mejor selección. Yo recuerdo el almuerzo de celebración, la aprobación de los clientes, las dos botellas de Champagne.

Y cuando las cosas se complicaron por diferencia de opiniones en mi metodología de hacer negocios sentiste la necesidad de sermonearme por teléfono. Recuerdas como me dijiste “aprende a comportarte”, “no me averguences porque tu nombre y el mío estarán en un mismo contrato.” Sabes que me arropó la rabia y el dolor porque sentiste mi silencio tan pesado que a través del teléfono pudiste palpar las lágrimas de ser regañada como una niña por su papá. Aunque te cuento, mi papá nunca me ha hablado como tú. Siempre me ha respetado.

Yo recuerdo la lista de “razones-defectos” sobre mi personalidad. De paso te la agradezco, tengo amigos de toda la vida que jamás se han atrevido a ser tan honestos. O es que probablemente ellos me aman tal y como soy y me aceptan así, por ello nunca han sentido la necesidad de corregirme. Yo creo que sí, que ellos son más honestos que tu.

Recuerdas llegar cansado de tus eventos y no importa la hora yo estar un “text away.” Así ha sido siempre hasta para mis clientes que me llaman para desahogarse de los clientes que los vuelven locos. Como Jess! les dice aguanta que el cliente tiene la razón y ellos me responde si aguanto yo tu vas a tener que aguantarlos conmigo. Para eso estoy, para el desahogo, la consulta “for free”, la palabra de apoyo.

Después de tantas altas y bajas en estos 8 meses llegar al punto de acoplarnos como “business partners” fue un proceso de mucho trabajo. Pero yo estaba satisfecha, las cosas se encaminaban a un futuro brillante. Cambiaríamos a Puerto Rico.

Pero también en el transcurso de estos 8 meses en “la isla” palpaste de primera mano como es el verdadero mundo de los chefs en Puerto Rico. Como algunos carecen de verdadero talento mientras otros más callados y humildes son los que realmente brillan detrás de tantas cortinas de humo. Te fijaste como su “inner circle” se convierte en una bebelata rodeada de chismes entre ellos. Como sacan los cuchillos afilados y tan pronto los que no corren a la par son su claque para aplaudir sus mofas eran acuchillados sin piedad. Despellejados vivos.

Que te parece si te cuento que, caramba, no veo esa misma actitud entre chefs mujeres en Puerto Rico. Veo como se protegen entre ellas, como se enseñan una a la otra, como se celebran sus triunfos y como se consuelan las unas a las otras cuando los chef hombres discriman con ellas. Porque déjame decirte algo, Estimado Chef, si te crees que el discrimen por género en esta isla es un cuento chino lamentablemente lo que ellas me manifiestan “thru inbox” para que no las identifiquen llora ante los ojos de mi Dios. El mejor ejemplo, yo.

Y así te diste cuenta como “your kind” se devoran los unos a los otros, se patean, se cantan y se lloran. Disimulan su envidia y cuando vieron que yo entré al “giro” entonces la pelea se les puso pareja con alguien que no se deja. Pero algo en ti fue cambiando…y entonces te creció la duda.

Hace meses sabía yo que mentías ante mis ojos. Pero así calladita, tu sabes poquita cosa te di la oportunidad. Te vi allí en la fila de los “contacts” de un perfil falso, que fui yo misma quien te dijo era falso y te lo probó. Pero la curiosidad/morbosidad pudo más que mi requerimiento de que te quitaras. No te quitaste. El chisme estaba bueno.

Llevaste y trajiste, hasta el punto de que me colmaste la paciencia y te dije que no me interesaba más lo que ellos tenían que decir. Yo sabía eras parte de la treta, pero pues, ya sabes, “islandera” al fin…”something’s gotta give.”

Pero en la conversación de anoche te pasaste. Se te fue la mano. No fue hasta que leí y releí tus mensajes de texto a las cuatro de la madrugada, porque tengo que admitir que me robaste el sueño, que entendí lo que insinuabas.

Como te dije:

-No, yo no tengo un perfil falso. A mis 40 años eso es inútil. Es una pena que hombres echos y no derechos tengan que recurrir a perfiles falsos para degradar a una mujer.

-No, la página de Sin Pelos en la Lengua no es de mi autoría. Yo “bloggeo” con nombre y marca, no anónimamente.

A pesar de haberte advertido que no me interesaba saber más de lo que los “hombrecitos” tuvieran que decir anoche te fuiste de pesca. Enganchaste la carnada y me tiraste el anzuelo…que de paso te cuento estaba yo trabajando redactando una propuesta y me afectaste mi trabajo.

-I don’t get it. If you’re banned from Chef of PR why this guy Carlos keeps posting shit about you if you can’t see it. (No, no lo puedo ver, pero tu te aseguraste de que sí pudiera, ¿cuál era el propósito?).

-Unless you do it with a fake account. (No, no tengo una cuenta falsa en FB, de hecho comparto en demasía de mi vida personal en FB, tener otra cuenta sería sufrir de bipolaridad y no tengo tiempo para eso).

-I’m just telling you what’s on the page. (Y hace tiempo te dije no me interesaba).

-Do you have a fake account?

-Are you sure you don’t have a fake account? (Y a estas alturas realmente estaba empezando a incomodarme tu insistencia).

-I know for sure this guy Carlos is using a fake name. (Sí Chef, hace meses que te lo dije).

Pero la conversación se tornó grotesca cuando te pregunté porque eras parte de sus contactos e insististe que te hizo un request que no le respondiste. Mientras yo miraba tu foto en su perfil. Respiré profundo y te mandé la foto.

Fue entonces cuando el verdadero tu se manifestó; así como el perro que muestra los dientes cuando le retiran el plato de comida sin terminar. Me acusaste de ser una falsa, de mentir, hasta me dijiste que yo no era una santa. Confesaste que habías aceptado su “friend request” solo por comprobar que yo tenía un perfil falso. Que no tengo.

Cuando te puntualicé que no te quedabas atrás de los que ya mostraron sus pezuñas entonces te montaste en tribuna.

-I have never disrespect you in public like that so no I’m not in that team…(Nunca me faltaste el respeto en público sino en la intimidad de nuestra relación de colegas, fatal).

Y para broche de oro, porque no te podías ir sin decir la última palabra:

-Is not my fault you had made sure to make great friends on FB.

3 textos de tu parte después de ese te convenciste que me habías perdido….para siempre como colega. Como amiga, nunca me tuviste. Como enemiga, no me ganaste.

Yo ofrecí mi mano, me muerdes una vez, dos veces, tres veces. Toma tiempo domesticar a los animales. Pero la lección es aprendida. Ahora puedes enlistarte en las filas, reir y darles la razón como te de gusto. Yo no te acepto más insultos y tampoco más faltas de respeto.

A mí no me debes nada, lo que hice lo hice por que nació de mi ser. A mí tampoco me debes pleitesías, como dices tu no le debes a ellos, pero sí se las debes. No olvides que aquellos te pueden llevar al éxito inmediato. Yo solo podía un cliente a la vez.

Sabes que fui genuina contigo, ingenua también. Sabes que de ti aprendí y crecí. Sabes que cada gesto nació de mi bondad, nada me debes ni siquiera dinero. Yo solo fui un instrumento para que llegaras hasta mis clientes, con toda probabilidad mis clientes te hubieran encontrado sin mi de por medio.

Hasta aquí llegamos. Este capítulo se cerró. Yo ya hice mi catársis y a ti te deseo lo mejor…

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

4 responses »

  1. hector rodriguez alias Chilli says:

    Yo te amo pq eres tu Jess mi patrincita, pq no existe otra como tu, pq eres genuina, te ganastes mi cielo sin hacer mucho esfuerzo, asi que no mereces gente asi en tu vida, yo valoro tu amistad!!!!

  2. De mi nunca esperes menos, nunca. Excepcional, es la mejor palabra que te describe.

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