En estos últimos meses (más bien en los últimos años) me he topado frecuentemente con diferentes personas en diferentes estratas sociales que a pesar de ser educados cometen un error de juicio fatal. La discriminación racial contra los puertorriqueños. Este asunto no es nuevo, el que pueda decir con toda seguridad que nunca ha sido objeto de discrimen le puedo creer, pero el que pueda decir con toda seguridad que nunca ha discriminado miente vilmente.

Los casos más frecuentes y que más me abochornan son los del discrimen racial hacia los puertorriqueños por los mismos puertorriqueños. Sobre todo si es un puertorriqueño que se ha ido a vivir fuera de la Isla y a su regreso todo Puerto Rico le queda chiquito. Los que tratamos de hacer ruido para mejorar las cosas en nuestra sociedad nos dan un tapaboca cada vez que nos dicen “es que los puertorriqueños son así.” El refrán “Puerto Rico lo hace mejor” que originalmente fue una campaña para ensalzar la grandeza de la hospitalidad del puertorriqueño se ha convertido en el slogan favorito de todo mal social que nos aqueja.

Basta de introducción. Al grano.

Hace un tiempo atrás mis hijos me pidieron llevarlos a Moisty Park en Caguas. Muy encontra de mi voluntad, porque desde afuera se podia apreciar las condiciones del lugar, accedí a llevarlos. Aprovechamos una oferta de un cupón (desespero de la administración de atraer más público al lugar) para ir. Cierto es que sabíamos que no podíamos entrar una neverita con refrigerios al lugar porque así lo especificaba el cupón, pero tomando en cuenta que mamá es una “freak” de la salubridad en las cocinas de nuestro país, cargamos con una neverita llena de agua. Este líquido indispensble es una de las pocas cosas con las cuales yo no tranzo puesto que la realidad científica de líquido preciado que sale por nuestra pluma en nuestros hogares es de dudosa reputación. Basta con el video de la laminilla que me mostró el Doctor Lebrón, microbiólogo, sobre el contenido de los seres vivos que habitan en el agua potable.

Como era de esperarse la neverita no pudo llegar hasta adentro, en la entrada del lugar habían dos empleados revisando todos y cada uno de los vehículos que entraban como punto de cotejo buscando el contrabando de líquidos espiritosos o cualquier otro comestible.

Varias observaciones ameritan ser señaladas, los baños se encontraban en pésimas condiciones, una empleada mantenía un perro dentro de las facilidades, los empleados encargados de velar la seguridad de los niños en las chorreras no le prestaban atención a los mismos por encontrarse hablando por sus celulares. Las escaleras que conducían a las chorreras estaban asquerosas, malolientes a orin. Aún asi mis niños intentaban disfrutar su tarde y mamá se mordió la lengua por verlos sonreir un rato.

La gota (de sudor) que colmó la copa fue la cocina. Como no se podía entrar alimentos a las facililades te ves en la obligación de comer en el lugar. Y a esta Profesional de Seguridad Alimentaria le costó trabajo y tragó con dificultad cuando vio que el cocinero se secó el sudor (de su ardua labor) de la frente con la mano y con esa misma mano agarró un puñado de “chicken nuggets” para echarlos a freir. Al ser confrontado con semejante acto de estupidez antihigiénica el susodicho ripostó que el aceite de la freídora se encargaría de matar cualquier bacteria.

En la segunda cocina, cuatro hamburguers después y 9 horas luego del pasadía, la niña de la casa se levantó de madrugada expulsando por la boca y el ano vómitos y diarreas que no pudo contener manchando sus sabanitas, sus pajamas, el piso, las pajamas de mamá y todo el tramo de la cama al baño. Las lágrimas no paraban y a mamá se le partía el corazón elevando esas plegarias de “Señor quítale lo que tiene y dámelo a mi”, (no such luck). Tres días estuvo Janelle con los síntomas y mamá estaba FURIOSA.

A continuación el mensaje enviado a Moíses Abreu, dueño del lugar a través del inbox de Facebook:

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Dos días después de este mensaje el muchachito Abreu, quien desglosaba sobre su cover page de Facebook un flamante bote y en su perfil una hermosa foto de sus dos pequenos se rascó la cabeza y se sentó frente a la computadora a redactar el siguiente mensaje:

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Lo que el muchachito Abreu nos dice en cuentas bien resumidas es que “mi pana, el puertorro es así de puuuuuuuuuuuuuuuerco, ¿qué le vamos a hacer?” De momento me pierdo en la verborrea de que no vale la pena ser mejores (porque el puto puertorriqueño no se lo merece) pero vamos a mejorar (no tengo idea cómo -tal vez si tuviera más dinero y menos gente) o con más gente y menos gente ensuciando a la vez, o tal vez más gente menos exigente…etc, etc. etc……

Tiempo después me enteré que las operaciones de Moisty Park habían cesado, pero no lloren, porque el muchachito Abreu se aseguró de decirme por inbox que no me preocupe que Caguas fue solo un ensayo y ahora tendrá un espacio mayor en San Juan, donde los niños no se orinan, los papás no llevan neveritas en los carros, las facilidades serán espectaculares con el budget de Disney y donde sus dos pequeños tesoros podrán comer a gusto sin que se enfermen porque la mía, claro está, la mía se merecía las manos del cocinero llenas de sabrá Dios que excremento depositado bajo las uñas porque en el baño aunque había papel el lavado de manos es opcional.

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Y no se sorprendan que se escude detrás de un “block this person” para ripostar sin sentido y quedarse “dao” como decimos en mi pueblo creyéndose que yo me quedaré con el tapaboca y el sin sabor de haber presenciado como mi pequeña hija expulsó esos líquidos de olor punzante que salen por la boca y el ano cuando entran microorganismos extraños al cuerpo.

No Sr. Abreu, no me callo, usted al igual que otras personas inescrupulosas en esta industria se creen que el dinero fácil es la excusa perfecta para taparle la boca al puertorro. Esa mala costumbre de mirar a los propios por encima del hombro y tratarnos como patada en el suelo es de poco hombre. Y mire que al final lo trato de Sr. Abreu porque quiero distancia y categoría con una persona que se expresa así de sus compueblanos. No olvide que el dinero que le mantiene sus gustos, lujos y necesidades aunque es americano es dado por las manos de ese puertorro del que usted se expresa tan bajo.

Esperemos que en su nuevo negocio para timar el pelo del puertorriqueño promedio que no tiene el budget para ir a Disney le llene las arcas para el próximo botecito. Mire que he ido a Disney en múltiples ocasiones y jamás me ha ocurrido algo semejante, ni que me humillen mis raíces como lo ha hecho usted. ¿Pero sabe qué? el que limpia los baños en Disney es puertorro….

A mis contactos de FB que tienen al Sr. Abreu entre sus amigos haganme el inmenso favor de hacerle llegar por inbox o correo electrónico este post sino como toda alma maquiavélica…tengo un plan B.

En sus lenguas quedo…..

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

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