verdad

A Dios gracias pasando una semana llena de lecciones. Que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es completamente debatible. Hay una que conozco que tropieza hasta 10 veces, se cae, se pela las rodillas, se levanta, se sacude y mira al cielo diciendo: “Todo el mundo es bueno.”

No nací en cuna de oro, ni de plata, ni ninguno de esos otros metales preciosos. De madera, pero con papás de oro, de alto calibre. Las enseñanzas fueron simple: trabaja, sea honrada, se buena y las cosas llegarán por añadidura. Pero mi mamá me tatuó en la palma de mis manos: “el dinero siempre aparece.” Sin nada más que decir, asi siempre ha sido.

Ahora después de los cuarentaitantos puedo decir con tranquilidad que lo que siempre han aparecido en mi vida ha sido gente buena. Gente que ha brindado mucha ayuda, genuina. Gente que se ha convertido en excelentes recursos para mi negocio. Gente que me ha enriquecido la vida. Pero también han aparecido otros tantos que me han dejado confundida.

No sabiendo discernir entre quién tiene o no buenas intenciones, mi proceder siempre ha sido el mismo:

-Hola, llegaste a mi vida. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Necesitas de mi tiempo para sentarme a tu mesa? ¿Quieres hablar de negocios? ¿Te interesan los míos? Entonces déjame decirte cómo puedo ayudarte yo a ti.

Entonces viene el entusiasmo, los planes (de servicio, de negocios, estratégicos). Se pautan las fechas, las reuniones, más entusiasmo. Y suelto mis negocios por ayudar a los otros a que comiencen los propios. Las alianzas siempre son buenas. Más aún si van ayudar a MI INDUSTRIA. Como quisiera transmitirles a través de la lectura de un blog la pasión que tengo por el servicio al cliente en una industria que se alimenta de las relaciones humanas y que tan pocas personas pueden entender y entablar el concepto.

La cosa se enfría. Me quedo mirando al cielo en miterracita.com. ¿Abre dicho o hecho algo malo? Entonces viene la primera piedra, las distancias cibernéticas. El apoyo merma. Los intereses se desvian a otros negocios, probablemente más lucrativos, los míos, mis negocios hay que trabajarlos duro para que generen ingresos. Los otros, por los cuales ellos se desvian constan de métodos empresariales que a mi no me gustan: la soplapotería, el circo mediático, el “media tour” con el cuchillo en la boca. No. Que va. Eso a mí no me luce.

Cuando la segunda y tercera piedra yacen en el camino, y continuo tropezando con cada una de ellas, la voz de mi compañero de andanzas es bien certera: “deja de estar creyendo que todo el mundo es bueno.” Si supiera que me reúso. Como me fastidian las teorías de John Locke y Rosseau y su contratito social. El hombre es bueno por naturaleza, claro si te criaste en Mayaguez.

Aún así con las rodillitas peladas y el trajecito lleno de polvo, comenzamos otra vez la conversación:

-Hola! Bienvenido a mi vida. ¿Qué puedo hacer yo por ti para mejorar tu negocio? Déjame ayudarte. Yo puedo ayudarte. Yo quiero ayudarte. ¿Sabes qué? Voy a ayudarte.

El ciclo empieza otra vez. Y si tan solo la gente supiera, que lo hago de corazón, que es genuino, que no es con las muelas de atrás. Que pierdo noches en la cama pensando como puedo facilitarle su incursión en MI INDUSTRIA. Y hago planes mentales y me entusiasmo. Entonces cuando veo que genero tanta y tanta buena vibra, el universo me sonrie y empieza a mandarme trabajo, más del que puedo manejar. Y en cada nueva solicitud de propuesta pienso en como cada una de estas personas encajan. Y empiezo a repartir trabajo, hacer llamadas, pedir citas, pedir recursos, pedir resultados. Entonces vuelvo a pensar que esa filosofía está bien: “todo el mundo es bueno.”

No más. Ya no. Se acabó. Aquí no es el debate de quién es más cojonú, pelotudo o boludo de los dos bandos, aquí era el propósito de crear un solo bando. Que le proveyera a otros un producto, un servicio de calidad (por aquello de que me obsesionan los buenos resultados). Aquí el punto era el cliente, mi cliente, el cliente de todos, el que después pudo haberse convertido en tu cliente. Aquí el punto es la ayuda mutua, en una economía donde todo se está etiquetando de “chatarra” ni mi negocio ni el tuyo da un servicio “chatarra”.  ¿Es que no se dan cuenta, que mientras las cosas se van poniendo más y más difíciles económicamente lo que prevalecerá serán las buenas relaciones en los negocios? ¿Qué tan difícil es eso de entender mi pana?

Tropezar 1o veces con la misma piedra se ha convertido en mi “area de expertise”. Pero cuando esa piedra se parte y sus fragmentos golpean a mi familia, mis clientes, mi negocio y en definitiva, a mi misma…..coño no quiero decirlo, pero uno cambia.

-Hola! Bienvenido a mi vida. ¿Qué puedes tu hacer por mí? ¿Qué me ofreces? ¿Quieres de mi tiempo, que me siente a tu mesa? PAGAME. Y de paso, te adiverto, no rompas la ilusión de mi familia (mucho menos de mis hijos), no afectes mi negocio y no dañes mi reputación. ¿Porque sabes qué?, podrás hacerme perder un cliente (aunque lo dudo, yo siempre resuelvo) pero yo te aseguro que tu a mis clientes jamás, jamás llegarás. Donde yo esté haciendo negocio, tu no estarás.

¿Y porqué ahora esta filosofía, cuando llevo décadas pensando que el ser humano es bueno por naturaleza? Porque me he dado cuenta que la Superioridad del Ser Humano no tiene límites y es tan inmensa que cuando sus aires llegan al cielo Dios los respira, los exhala y le anota en su hoja de vida una marca. Eventualmente pagarás la deuda.

Cuando yo hago mal, me disculpo con mucha humildad. Mi desesperación es tal que busco la manera de hacerle ver al ofendido que no tan solo estuve mal sino que estoy en la mejor disposición de arreglar mi error. Pero estos otros Seres Humanos (fucking Seres Superiores), los de armas tomadas, los cojonudos, los arrogantes…los que no le importa un carajo afectar la felicidad de otros, los que saben en el fondo que han hecho mal. Los que pusieron las 10 piedras en el camino para verme tropezar, los que auguran y apuestan a que yo he de arruinar mis negocios, son incapaces, carecen de la facultad de decir “lo siento, estuve mal.”

¿Qué los hace tan Superiores a mi? ¿Qué los hace mas grandes que yo? ¿Qué los hace sentir que no deben disculparse? ¿A qué sabe eso que ellos devoran que se llama SOBERBIA?

De esa Superioridad de esos Seres Humanos es de los cuales hoy había necesidad de hacer catársis. Porque todavía atada a mis raíces de bondad pensé por un instante podrían aceptar su culpa y recapacitar. Que si supieran que mi humildad es tan y tan grande, que por más coraje que tenga un “sorry” es capaz de desarmarme al punto de hacerme sentarme en la mesa nuevamente y repetir:

-Hola! Bienvenido a mi mundo. ¿Qué puedo hacer yo por ti?

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

One response »

  1. José R Patxot-Feliciano says:

    Saludos:

    Por favor quiero noticarte quer he pensado en cambiar mi email por ahora a josepatxot@yahoo.com. Por favor de ahora en adelante enviame las notas al Nuevo email.

    Gracias.

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