428688_10151538575496839_1269806932_n

Ajústandome a un nuevo estilo de vida, mi semana empieza ahora los viernes, literalmente. Desde hace años no añoro desde lunes que sea un viernes, puesto que soy dueña de mi tiempo de trabajo y de ocio. Había olvidado lo que era esperar con ansias locas que las manecillas del reloj marcaran la hora de salida un viernes para dar comienzo a la felicidad.

Desde esta mañana tenía ansiedad de que diera la hora esperada para que comenzara mi semana y con ella todas y cada una de las tareas y responsabilidades que he tenido desde los últimos 22 años. Este nuevo estilo de vida me marca la piel y quema más que un carimbo encendido al rojo vivo, desde hace escasamente algunas días soy mamá dos semanas al mes.

Con Jessamine, mi primera hija no tuve esa “jornada maternal restringida”. A mis 19 años haberme convertido en mamá soltera no era, para ese tiempo el fin del mundo. Nunca tuve “Scarlet letter” de ninguna clase, verguenzas ni dedos señalando mi caminar agarradita de una niña hermosa. Jessamine fue el resultado de desviarme del cuidado de mis padres e irme a estudiar lejos de mi pueblo buscando independizarme. Yo comencé mi carrera académica antes de tiempo, a mis 17 veranos y por complacer a mis padres me planté en el Colegio de Mayaguez, pero a los 2 años me transferí a Carolina donde iría a buscar el sueño de vivir independiente. Por esos lares conocí al padre de mi primogénita.

Que no seria ni la primera ni la última mamá soltera que agarrara su barriga y se marchara a su ciudad natal por el desplante del amante y futuro padre sin interés. En mi casa me recibirían otra vez mis padres, los únicos que a pesar de todo han estado conmigo aún cuando les he dado tantos dolores de cabeza. Yo cumpliría con mi parte, no volvería a fallarles así que me dediqué a tiempo completo a estudiar de día y trabajar de noche. Mis padres me ayudaban con la crianza de la niña -papel que hoy en día una gran cantidad de abuelos llevan a sus espaldas aunque sus hijos tengan matrimonios estables.

De 7 de la mañana a 4 de la tarde, el RUM demandada la esclavitud total a un currículo de clases diverdas. No dejaba mucho tiempo para la “joda” pero siempre me las arreglaba para “depressurized” la carga académica. De 5 de la tarde a 1 de la mañana comenzaba el turno de mesera en el Casino del Hotel Holiday Inn de Mayaguez. Recuerdo en varias ocasiones haberme quedado dormida luego de clases, en casa y llegar tarde al trabajo. Recuerdo el “jangueo” con los “croupieres” hasta las 10am los fines de semana pero también recuerdo haberme dedicado en tiempo y alma a darle todo el amor que podía a una bebé extraordinaria. Mi mejor amiga se convirtió en madrina/babysitter y junto a otras formaron una red de soporte que me ayudó en mis ensayos de mamá.

Recuerdo haber ido al Colegio en innumerables ocasiones con Jessamine agarrada de mi cintura, sentada a mi lado en clase y visitando la oficina de mis profesores. Se convirtió en la única niña de dos años asistiendo a clases y portándose como toda una “prepa”. Latoni le regaló un “cassette” de “El Barco de Papel” de Eugenio Ma. de Hostos, Generoso Trigo la sentó en su falda mientras le apretaba los cachetitos y Valdés-Pizzini me sermoneaba de que asistiera más a menudo a clases cuando yo faltaba porque ella se enfermaba. Jessamine cursó conmigo 2 años en el RUM y llegué a prepocuparme de que ella ingresara al Colegio y que yo no hubiera terminado aún.

Con Jared la “jornada maternal” fue exclusiva para él. Gozando de que no tenía que trabajar porque tenía quien me proveyera de todo en la casa, Jared fue un bebé consentido, lactado hasta los 3 años, aún cuando comencé a trabajar esta tarea se llevaba fielmente. Janelle llegó cuando yo trabajaba de gerente en el hotel Marriott y gozó del mismo privilegio de lactancia que su hermano. Hoy día son dos niños sanos, fuertes y muy apegados.

En definitiva, mis “jornadas maternales” nunca fueron restringidas, ni estudiando, ni laborando….mis hijos siempre fueron mis hijos 24/7, 365 días al año. Hasta hace un mes.

La Custodia Compartida

Los viernes comienza mi jornada de madre, ¿que ironías no? Que cuando mamá y papá no logran ponerse de acuerdo sean personas extrañas quienes decidan por ellos. Me parece una afrenta, nadie sabe la batalla que se libra en un tribunal de menores a menos que haya estado presente como demandado, demandante, abogado o parte del séquito del juez. En mi caso pocos sabían de una lucha campal desde diciembre de 2013 por defender mi “jornada maternal”. Y es completamente irrisorio, cuando he sido yo quien los ha cargado en mi vientre por 9 meses, los arrulló, calmó sus llantos, curó sus heridas por más de dos décadas que un juez sea quien determine por cuanto tiempo más ha de una madre cumplir su “jornada maternal”, mientras con toda probabilidad él ejerce sus funciones “full time”, 24/7, 365 días al año o tal vez no tenga hijos. En sentido figurativo, hablo de cualquier juez en general que tiene la responsabilidad de “velar por el bienestar de los niños”.

Pero pasado los sinsabores de los procedimientos, los dolores en el corazón, el llanto y el sufrimiento no resta más que acoplarse al nuevo trabajo: la jornada maternal restringida. Mi semana comienza viernes, literalmente, y termina un viernes. Como todo tiene sus ventajas y desventajas. Las desventajas se las puedo enumerar y no acabar pero prefiero concentrarme en las ventajas. ¡Aprendes a amar a tus hijos mucho más de lo que pudiste imaginar! Esperar por ellos es una mezcla de ansiedad, felicidad, dolor, es llanto de amor. Todas las otras tareas pasan a un segundo plano, ahora no es tan importante lavarla la ropa o ir de compras, ahora lo que importa es la calidad. Porque cantidad tuviste, si siendo mamá 365 días al año postergaste actividades con ellos ahora el tiempo con ellos es más significativo….solo porque es reducido.

A pesar del proceso, que tomó un año y que aún no finaliza….papá siempre, siempre tuvo derecho a ver a sus hijos, así como sus hijos siempre, siempre disfrutaron del privilegio de su amor. Que nosotros no nos entendiéramos en corte no significaba que ellos tendrían que pagar las consecuencias. El siempre los tuvo, la manipulación con los hijos nunca fue una opción. Porque al final y al cabo quien sufre son los niños y la otra parte. Yo podré ser muchas cosas, muchísimas pero jamás la causa para que ellos no disfrutaran del amor que les corresponde.

Así que ha esta “jornada maternal restringida” antes que me gane la batalla y me quite el aliento prefiero ajustarme por el bien de ellos. Aunque me hiera, me duela, me moleste y me den ganas de implosionar. Esto no signfica que esté de acuerdo con una ley de custodia compartida que a todas luces carece de sentido, que se contradice en su esencia si es que sacas el tiempo para leerla y analizarla con calma. Antes que mis intereses están los de mis hijos….así que apartir de las 6 de la tarde los viernes mi vida cambia. Todo lo demás puede y debe esperar. Veremos como nos va.

About Jess!

Consultora de Operaciones de Alimentos y Bebidas. Catadora común y corriente de los placeres de la carne y los espíritus destilados y fermentados.Expertise en Servicio al Cliente...

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s